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Marcha Orgulllo LGTTTBI en Toluca

Por Gabriela Vargas

 

Toluca, México; 11 de agosto de 2018. Cerca de las once de la mañana, integrantes de la comunidad LGBTTTI se reunieron en el monumento a Juárez en Isidro Fabela. Su particular brillo se encontraba camuflado entre las banderas arcoíris.

 

Poco a poco los minutos transcurrieron como el agua, la comunidad trans arribó al pequeño espacio sin vida para posar con orgullo vestidos de gala y hermosas túnicas largas.

 

Uno a uno se sumaron para ondear cada vez más alto las banderas arcoíris mientras que mujeres y hombres con playeras azules controlaban el paso peatonal. Asistentes y vendedores se sumaron a la euforia con que contagiaban cada poro de la piel mientras los medios de comunicación se arremolinaban para conseguir su mejor postal. A lo lejos una bandera en tonos obscuros avanzaba entre la multitud: hombres musculosos portaban una bandera con la leyenda “Los osos”. Los hombres caminaban deteniéndose de cuando en cuando para dar su mejor pose a las cámaras.

 

Carros alegóricos comenzaron su andar con cientos de hombres y mujeres que bailaban al ritmo de las percusiones, mientras las banderas ondeaban al compás de los gritos del contingente.
“Arriba la jotería” “Ya lo ven, volvimos a salir”, coreaban al unísono los presentes. El grito desafinado mostraba a un grupo sólido; un grupo que más allá de fiesta, clama por justicia e igualdad social.

 

Mujeres, hombres y niños caminaban por la calle de Hidalgo con dirección a Avenida Morelos. Entre música, bebida y bengalas de colores, el tumulto, tantas veces reprimido y discriminado, era libre. “Antes que jotos somos ciudadanos” sentenciaba una voz lejana que, de momento, quedó perdida entre el aroma a flores frescas que coronaban a un vistoso grupo de personas.

 

El clima de felicidad no paró y aunque el cansancio en sus rostros era notorio, mujeres y hombres arrojaron los tacones para caminaron descalzos por las calles pues no importa ya el glamour, un propósito mantiene firmes sus pies cansados: ¡Queremos igualdad!

 

Ya el reloj dicta las 2 de la tarde. Los pies descalzos, ahora anegrados y el ruido impetuosos de los tambores cimbraron el pavimento de Nicolás Bravo. El contingente LGBTTTI había llegado al Centro Histórico para gritar y bailar como lo han hecho por trece veces anteriores pero igual como nunca antes. “Aquí estamos de nuevo», «no a la homofobia”, “amor es amor” fueron los últimos llamados sociales de una comunidad que se soltó el pelo y amarró ideales, que cantó pero también gritó, que bailó pero también sentenció el grito justo para exigir la diversidad sexual como un derecho a la vida.

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