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Ni Chiva, Ni Diablo 2-2 en el domingo futbolero

Sin duda alguna el Estadio Nemesio Diez o la “Bombonera”, como nostálgicamente se le conoce al inmueble de la avenida Morelos, es la “media naranja” de José Saturnino Cardozo, la sal y su pimienta de sus comidas, el aceite de su motor, el aire que ingresa a sus pulmones y la mujer a la que besa.
El Estadio Nemesio Diez sigue siendo la casa de Cardozo, el amo y señor de ese césped, y los resultados en los tres partidos que ha disputado como estratega visitante así lo avalan; Pepe tiene saldo de dos triunfos y un empate en esa condición.
El “Príncipe Guaraní” llegó al inmueble como el ídolo toluqueño que siempre ha sido; estrechó manos, abrazó amigos y conocidos, sonrió a los aficionados, saludó a lo lejos y repartió besos como en sus mejores tiempos. Su regreso a Toluca fue con su corazón escarlata, pero cobrando con los colores del Guadalajara.
El regreso a Toluca también ameritó un outfit de lujo con traje oscuro y de marca, zapatos cafés y corbata azul con lila. Su peinado tampoco ha cambiado, su porte y sus regateos y reclamos a los colegiados tampoco.
Desde el minuto uno Cardozo cruzó los brazos, mascaba chicle que con el paso de los minutos perdía el sabor y desde entonces empiezó su letanía con el cuarto árbitro.
En la cancha los Diablos Rojos del Toluca encontraron el gol de la quiniela apenas comenzado el partido por conducto del delantero Alexis Canelo y con la hinchada escarlata que no terminaba de acomodarse en sus asientos. Alexis aprovechó un pase de Rubens a la espalda de los jugadores visitantes, controló, eludió al aquero Gudiño y disparó de izquierda para mecer las redes.
Con la ventaja en la pizarra el Toluca se relajó y como sucedió en el partido ante Juárez dejó crecer a su adversario que se acomodó bien en la cancha, pobló el medio campo y tomó el control de las acciones con Pulido como una amenaza durante los 90 minutos.
Con el marcador 1-0 el mediocampista Rubens Sambueza tuvo para clavar el segundo pero su disparo salió chorreado por un costado de la meta rival, y cuando el reloj estaba a punto de expirar Gael Sandoval jugó como Pelé; tomó el balón, amagó a dos defensas escarlatas, entró el área y disparó con tiza, pero caprichosa, la esférica se estrelló en el poste, el rebote cayó en los botines de Ángel Zaldívar que sólo empujó el balón al fondo de las redes para el 1-1 parcial y con el que se fueron al descanso, y con un Cardozo que no festejó con euforia pero seguramente con algarabía por dentro.
El segundo tiempo inició y el Guadalajara muy pronto encontró el doblete de Ángel Zaldívar que se adelantó al defensa y rozó el balón con la cabeza que se fue al fondo de las redes ante la mirada del seleccionado Alfredo Talavera y la sonrisa y el griterío de la afición rojiblanca que plagó esa tribuna, y un suspiro para Cardozo que daba palmadas e indicaciones a sus dirigidos.
Toluca reaccionó y Sambueza se adueñó del medio campo, arengó a sus compañeros y recordaron el futbol que los llevó a la final del torneo pasado.
Al minuto 68 Borja desbordó por la banda izquierda, lanzó un centro raso y fuerte que fue aprovechado por el examericanista Luis Ángel Mendoza, quien cerró la pinza para el 2-2 final. El Guadalajara tuvo algunas ocasiones de peligro pero sus delanteros no definieron como lo hacía su entrenador.
En los últimos minutos del partido el Guadalajara mandó el balón a las redes, pero el árbitro mundialista César Arturo Ramos lo invalidó por fuera de lugar.
El partido terminó entre empujones y tímidos derechazos de los jugadores de ambos equipos que no pasó a nada serio.
El empate en la cancha del Nemesio Diez fue al final aire puro para José Saturnino Cardozo que venía de dos derrotas consecutivas y sin sumar un sólo punto en el arranque del torneo. Quedó demostrado que la Bombonera le sienta de maravilla a Pepe Cardozo que llegó a tres partidos sin conocer la derrota como entrenador visitante en su antigua casa.
Como jugador escarlata Pepe Cardozo anotó 249 goles, muchos de ellos en casa y que hicieron saltar a los descamisados de la Perra Brava. El hierro que tenía en su pierna derecha perforó las redes de las porterías que daba a las antiguas tribunas de Sol y Sombra General. Cómo olvidar aquel gol que le anotó al América el sábado 1 de noviembre de 2003 en la goleada 6-0; los goles en la final del 98 ante el Necaxa y que a la postre le dieron al Toluca su primer campeonato en torneos cortos entre las lágrimas de don Nemesio Diez.
El “Príncipe Guaraní” es el máximo ídolo en el futbol toluqueño y para muchos compite como el mejor jugador foráneo que ha llegado al futbol mexicano

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