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Estrés, una guía para identificarlo, entenderlo y trabajarlo

¿Tensión muscular? ¿Irritabilidad? ¿Problemas para conciliar el sueño? Estos síntomas asociados al estrés suenan muy comunes, ¿no? También es bien común que en los momentos de mayor tensión, las personas que nos procuran digan “pues relájate”, como si no se nos hubiera ocurrido. 

Aquí te compartimos una breve genealogía del estrés, sus efectos en la salud, pero también tips para contrarrestarlo y llevar una vida más ligera. 

¿Listo? ¡Respira! 

Estrés

La palabra estrés proviene del participio latino strictus, del verbo stringere que significa “provocar tensión” y, de acuerdo con algunos artículos médicos, el término comenzó a utilizarse en el siglo xiv para nombrar la dureza, tensión, adversidad. 

¿Por qué nos estresamos? 

El estrés que todas y todos hemos experimentado no es algo malo de origen; de hecho, además de los pulgares oponibles, es otra de las características que le ha permitido a nuestra especie llegar a donde está, pues nos permite reaccionar de manera instintiva ante situaciones peligrosas o que podrían poner en riesgo nuestra vida. 

A diferencia de otras especies —como una cebra a la que el estrés hizo correr para escapar de su depredador, y que después de haberse salvado continúa muy normal—, los seres humanos solemos engancharnos a las dificultades y, aunque las hayamos resuelto, encontramos la manera de imaginar más escenarios catastróficos de los que ya hay en la realidad. ¿Cómo termina esto? Obviamente en una tensión mental t e r r i b l e.

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Y no solo eso: nuestro cuerpo también se altera. Cuando nos estresamos, liberamos adrenalina y cortisol —llamémoslas las “hormonas del estrés”— que generan cambios fisiológicos, originalmente, para impulsarnos a actuar ante las situaciones amenazantes. 

Si nos estresáramos solo en los momentos necesarios, no tendríamos ningún problema; pero el ritmo de vida, las tareas múltiples, las death lines cada vez más apretadas, lo caro que están las cosas… contribuyen a que permanezcamos en ese estado más tiempo del que resultaría saludable. ¿Y quién lleva las de perder? Pues nuestro organismo. 

Esto le pasa a tu cuerpo cuando se estresa 

  1. Cambios en la respiración que pueden inducir la hiperventilación. 
  2. Efectos en el sistema inmune, o sea que nos volvemos más vulnerables a infecciones y padecimientos crónicos. 
  3. Tensión muscular. 
  4. Cefaleas y migrañas. 
  5. Propensión a la hipertensión, ataques cardiacos o infartos. 
  6. Alteraciones metabólicas y en el sistema endocrino. 
  7. Problemas gastrointestinales —como reflujo, gastritis, estreñimiento, diarrea. 
  8. Modificaciones en el ciclo menstrual.  

Bueno, digamos que esos son el efectos más identificables al someternos a estrés, pero también hay efectos indirectos como el consumo excesivo de sustancias que nos “calman”, como el tabaco, el alcohol o cualquier otra droga. Y bueno, nos convertimos en perritos pavlovianos que solo sienten que se relajan si beben o fuman o [inserte aquí su adicción preferida]. 

Otra cosa también es cierta: cada uno de nosotros reacciona de modos diferentes ante el estrés, así que presta atención a tu cuerpo, a tus hábitos y a tus emociones. Por eso, una buena herramienta para identificarlo es que realices tu propio “Termómetro del estrés” y que como referencias tomes tu comportamiento en periodos de tranquilidad para contrastarlo con el de tus lapsos de tensión. 

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¿Hay alguna salida? 

Sí la hay (: Bueno, de hecho hay varias y te aseguramos que todas están a tu alcance. 

  • ¡Haz actividad física! No tienes que ser un atleta, la cosa es que te muevas. Tu atención se centrará en el movimiento y, además, liberarás las maravillosas endorfinas y otros neurotransmisores que contribuirán a tu bienestar. 
  • Come sano, come rico. Procura incluir en tu dieta frutas y verduras. Cuando andes en la locura del estrés y sientas que estás a nada de echarte unas papitas fritas, mejor opta por un puñito de arándanos o unos bastoncitos de jícama con pepino y limón. 
  • Medita. Como dice Migala, no tienes que verte como los yogis que popularizaron los programas de televisión. Enfoca tu atención en el momento presente, concéntrate en estar. 
  • Desconéctate. Adopta un ritual o fija una hora para dejar de revisar tu celular y enfocarte en tu aquí y ahora. 
  • Trata de dormir lo suficiente y de descansar. 

Y si en algún momento sientes que el estrés se te desborda, pide ayuda profesional. 

Para, respira 

La BBC, de Londres, recomienda una técnica de respiración para que puedas relajarte. Aquí te la presentamos: 

  1. Inhala por la nariz lo más profundo que puedas hasta contar cinco. 
  2. Exhala por la boca también hasta contar cinco. 
  3. Mantén ese ritmo de respiración. 
  4. Repite este ejercicio durante tres o cinco minutos. 

Lugares en Toluca y Metepec para darte un relax 

Además de la recomendaciones para disminuir el estrés, te sugerimos que de vez en cuando salgas de tu rutina y te lances a alguno de los lugares que en Escaparate te recomendamos día con día. 

¿Por qué este mes no intentas escalar? Nuestros amigos de la Frixiona, en la calle Venustiano Carranza, te orientarán si apenas vas haciendo tus pininos. 

¿O qué tal si te vas a probar antojitos poblanos en el corazón de Toluca? Si te gusta la idea, visita La China Poblana. Estamos seguros de que sus platillos te van a enamorar. 

¿Una escapada al Nevado? ¡Pues también nos rifamos! En este número encontrarás una reseña que te hará querer subir al preciosísimo Xinantécatl mañana mismo. 

Con información de El País, The Mayo Clinic, BBC y Entiende tu mente.  

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