En el mercado actual, las mujeres enfrentan una realidad injusta: productos y servicios con precios elevados solo por estar dirigidos a ellas. Esta práctica, arraigada en estereotipos de género, refuerza desigualdades económicas y limita su poder adquisitivo. A este fenómeno se le conoce como impuesto rosa.
El peso del impuesto rosa
El impuesto rosa es un sobrecosto aplicado a productos diseñados para mujeres, desde artículos de higiene personal hasta ropa y accesorios. Estudios han demostrado que artículos similares, como rastrillos, champús o desodorantes, pueden costar más cuando están etiquetados como femeninos, a pesar de no ofrecer beneficios adicionales. Esta diferencia de precios es una forma silenciosa de discriminación económica que afecta la equidad de género.
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¿Cómo combatirlo?
- Compra con conciencia. Investiga antes de adquirir un producto y compara precios con versiones neutras o dirigidas a hombres.
- Elige marcas responsables. Apoya empresas que promuevan la igualdad de género y rechacen estrategias de marketing sexistas.
- Habla del tema. Conversar sobre el impuesto rosa con familiares y amigos ayuda a generar conciencia y presionar por cambios en el mercado.
Ejemplos de desigualdad en el consumo
Precios diferenciados. Un mismo producto puede costar más solo por tener un empaque rosado o una etiqueta femenina.
Publicidad sexista. Los anuncios refuerzan estereotipos que limitan las decisiones de compra de las mujeres.
Menos opciones. La oferta de productos, en algunos sectores, que son diseñados para mujeres es reducida o menos accesible.
Atención al cliente desigual. Algunas mujeres son ignoradas o no tomadas en serio al solicitar información o comprar productos.
Diseño excluyente. Tecnología, herramientas y vehículos suelen fabricarse pensando en los hombres, dejando fuera las necesidades femeninas.
Falta de representación. Muchas campañas de marketing no reflejan las experiencias y necesidades reales de las mujeres.
Estereotipos de género. Desde la ropa hasta los juguetes, los productos para mujeres están marcados por normas de género impuestas.
La sociedad debe visibilizar la batalla diaria contra la desigualdad en el consumo. El impuesto rosa no es solo un costo adicional, es un reflejo de las barreras económicas que enfrentan las mujeres. La próxima vez que vayas de compras, pregúntate: ¿estoy pagando más solo por ser mujer?



