Orgullo y Prejuicio no es solo una película bonita de época con vestidos esponjosos y bailes lentos. ¿Por qué?

Orgullo y Prejuicio vuelve y nos hace suspirar y llorar

Orgullo y Prejuicio no es solo una película bonita de época con vestidos esponjosos y bailes lentos. Es un clásico moderno del drama romántico que ha sobrevivido generaciones. ¿Por qué? Te contamos los detalles que hacen de esta peli un sueño que todos hemos soñado con vivir.

Aún dos siglos después de que Jane Austen escribiera su novela y a 20 años de su estreno cinematográfico, es momento de volver a verla—o descubrirla por primera vez—en pantalla grande esta primavera de 2025. ¿Listas las palomitas?

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Dirigida por Joe Wright en 2005, con guion de Deborah Moggach y música de Dario Marianelli, la cinta nos regala una atmósfera que combina la elegancia del siglo XIX con una narrativa que parece hablarnos al oído en pleno 2025. Elizabeth Bennet (Keira Knightley), independiente, mordaz y entrañable, y Mr. Darcy (Matthew Macfadyen), con su orgullo tan rígido como su chaleco de lino, protagonizan una historia en la que la tensión no se grita, se insinúa.

Lo que hace inolvidable a Orgullo y Prejuicio no son las grandes declaraciones de amor, sino las pequeñas cosas: un roce de manos, una mirada esquiva, un paso de baile contenido.

Un sueño llamado cine

Visualmente, la película es un poema. Cada escena está bañada en luz natural, con paisajes que parecen salidos de una pintura inglesa. La niebla, los verdes infinitos, los atardeceres naranjas, todo está ahí para envolverte en una fantasía delicada y poderosa. Hay escenas, como esa caminata al amanecer entre la bruma, que no se olvidan jamás. Y si no sabes a cuál nos referimos, este es tu llamado a entender por qué Orgullo y Prejuicio sigue siendo cine del bueno.

La vigencia de esta historia no es casualidad. Habla de prejuicios que todos hemos tenido, del miedo a abrirnos, del orgullo que muchas veces impide que digamos lo que sentimos. Habla de aprender a mirar sin filtros, de enamorarse sin perder la esencia. Orgullo y Prejuicio no pasa de moda porque no habla solo del siglo XIX. Habla de ti, de mí, de todos los que aún creemos que vale la pena amar con el corazón entero.

Fotografía: especiales

Así que si quieres sentir, pensar y soñar en una sola película, esta es tu oportunidad. Porque Orgullo y Prejuicio sigue siendo esa historia que a los 20, a los 30 o a los 50, te entiende sin que digas una palabra.

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