25 de mayo del 2025, pasadas las 8 de la noche. Sobre el césped del Nemesio Diez, Robert Morales esperaba con la asistencia de la fortuna. Mirada al frente, poco más de 50 metros hasta la tierra prometida. En sus pies se posaba el deseo de una ciudad que latía, pero su camino había comenzado mucho antes de esa recepción.
Desde Concepción con peso rojo
Robert Osmar Morales Benítez nació el 17 de marzo de 1999, en Concepción, Paraguay, a 444 km de Nueva Italia, tierra natal del máximo ídolo paraguayo en Toluca: José Cardozo.
Su carrera comenzó en las inferiores del Club Olimpia, donde también jugó el propio Cardozo. Debutó en mayo de 2017 frente a Guaraní. Aquel delantero rápido y ágil comenzaba a asomarse en el fútbol paraguayo con apenas 44 minutos en la cancha.

En 2020, con 21 años, fue fichado por Cerro Porteño. Noche de Halloween, pero también de alegrías para Robert, que debutaba con la azulgrana. Ya en 2021, comenzó a destaparse como goleador y se ganó el apodo de «La Pantera» por sus movimientos felinos y potencia al ataque.
Con Cerro vivió su etapa más brillante: campeón en dos ocasiones y con varios encuentros en Copa Libertadores. Sus números finales: 74 partidos, 30 goles y 6 asistencias.

Del museo al título, Marcel Ruiz lo hizo real
Con la selección paraguaya también tuvo su estreno, aunque fue agridulce. En un partido eliminatorio ante Ecuador, una dura entrada de Piero Hincapié lo lesionó gravemente. Aun así, siguió en cancha y anotó un gol dramático… pero no pudo más. El golpe fue más grave de lo esperado.
En Paraguay, su vida personal también atrae atención. Está casado con la argentina Belén Parini y tiene una hija. Su familia es figura recurrente en medios y redes, no por escándalos, sino por el aprecio que la comunidad paraguaya le tiene a su trayectoria.

Legado que quema
Su talento era pretendido por varios clubes del continente, pero en 2023 fue el Deportivo Toluca quien se quedó con él. ¡Primicia! Una Pantera escapaba de Zacango y llegaba al Nemesio Diez a devorarse la liga.
Con el recuerdo de Cardozo y el apellido “Morales” en la espalda —mismo que otro sudamericano ilustre en el club—, el peso era grande. ¿Era Robert el ‘9’ que Toluca esperaba? Solo el tiempo lo diría.

El delantero que no convencía
Sus primeras actuaciones fueron irregulares. Sin consolidarse como titular, su presencia en cancha generaba más dudas que certezas. La afición pedía su salida. Pero Robert se quedó. Para gusto y disgusto de muchos.
Con la llegada del “Turco” Mohamed tuvo una nueva oportunidad. Corrió, se entregó, pero apenas logró marcar 3 goles y dar una asistencia.
La noche en que todo cambió
“Oñemboʼy kirirĩme, ha ojapi hatã.”
Se levantó en silencio… y golpeó con fuerza.
En la liguilla mostró algunos destellos, pero lo mejor estaba por llegar. Contra Tigres, Paulinho sufrió una lesión que lo marginó para la final ante América. Las redes estallaron en lamentos cuando Robert fue anunciado como titular en la ida.
El partido fue tenso, cerrado. Robert Morales tuvo la oportunidad de abrir el marcador… y falló. Quedó con los brazos en jarra, sabiendo que no habría muchas más como esa.

El rugido en el infierno
En la vuelta, Paulinho volvió pero no estaba al 100%. Morales arrancó en la banca, pero entraba el segundo tiempo. Minuto 77, cabeceó con el alma. Malagón lo vio de frente: el balón bajó como un poema… y se estrelló en el travesaño. Otra vez, el gol le era esquivo.
Pero entonces, Alexis Vega bajó hasta su área a recuperar el balón. Inteligente, preciso, como el capitán que era, soltó un pase como con la mano. Morales lo recibió y burló a Sebastián Cáceres con una caricia exquisita.
Cual pantera persiguiendo a su presa, Robert se lanzó a la portería rival. Cada paso era eterno, cargado de sudor y orgullo. Eludió, aceleró, alargó el balón, y cuando Malagón dudaba en salir, llegó la entrada imprudente de Cáceres: ¡Penal para Toluca!
Él no marcó el gol, pero lo provocó. Fue Vega quien anotó el 2-0. Pero sin Robert, esa jugada jamás habría existido.

Del Chivo al Nemesio Diez, la travesía de Juan Pablo Domínguez
Toluca era campeón, y Pantera también
Entre Paulinhos, Vegas y Marcels… estaba La Pantera. Con la sonrisa de su compatriota Cardozo dibujada en la cara, Robert Morales se volvió parte de la historia escarlata.
Sí, esto es un deporte de equipo. Pero ese instante, ese momento eterno, era suyo.
Y lo sabían todos.
Al día siguiente, fue portada en Paraguay: “El Toluca del Pantera es campeón”
Y no mentían. Ese título también era suyo.
En la celebración por las calles, escuchó su nombre coreado. Había logrado lo que otros compatriotas no consiguieron en 15 años: levantar la copa con Toluca.
¿Se va? ¿Será titular? Nadie lo sabe.Pero lo que sí es seguro es que en la memoria escarlata ya tiene su lugar: Robert “La Pantera” Morales, el que rugió cuando más se necesitaba.





