[vc_row css_animation=»» row_type=»row» use_row_as_full_screen_section=»no» type=»full_width» angled_section=»no» text_align=»left» background_image_as_pattern=»without_pattern»][vc_column][vc_column_text]Redacción: Carlos Valenzuela Ocaña
Doce relatos conforman esta variopinta antología: las historias van desde gente que pierde la razón y comete horribles crímenes (sin dejar claro si fue bajo el influjo de algún ser maligno) hasta apariciones de seres sobrenaturales, pasando por manifestaciones físicas de una posesión demoniaca y hasta viajes al antiguo Egipto o por los mares de Alaska. La monstruosidad, sea imaginaria, quimérica o alarmantemente real, navega por las páginas de “Kaiki. Cuentos de terror y locura”.
Aunque varios relatos están basados en tradiciones, mitos y supersticiones ancestrales japoneses, se nota claramente la “modernidad” de las narraciones (muchos acusan inexorablemente la influencia de Poe en la forma de abordar y desarrollar el tema), pues todos nacieron en la segunda mitad del siglo XIX, y algunos llegaron vivos a la década de 1960; lo cual no excluye el exotismo y lo insólito de la milenaria cultura nipona.
Algunos autores, como Junichiro Tanizaki y Ryunosuke Akutagawa, portan un renombre internacional; pero queda manifiesto que todos los antologados dominan el oficio de la narración. Obviamente, hay sus altas y sus bajas en los cuentos (el de Tanizaki, “Jinmenso: el bubón con rostro humano”; el de Juran Hisao, “La sombra de la muerte”, o “Kaiiki: un relato de espíritus marinos”, de Kyoka Izumi, son notables), pero el conjunto de ellos nos deja claro lo que afirman los editores de Quaterni, en la introducción del libro: “…no le podemos asegurar que leyendo esta obra pasará miedo, pero de lo que sí estamos seguros es de que con todos y cada uno de los relatos sentirá una extraña sensación de desazón, de desasosiego”.[/vc_column_text][vc_empty_space][vc_single_image image=»25601″ img_size=»full» qode_css_animation=»»][/vc_column][/vc_row]



