Cuando algo nos duele o estamos enfermos, vamos al médico. Pero, ¿quién se preocupa por revisar cómo está la Tierra? Es una de las preguntas que plantea el geógrafo Juan Carlos Garatachia, profesor de la Facultad de Geografía de la UAEMéx. Él, junto con un equipo de geocientíficos, llevó a cabo una investigación sobre sismos en Toluca durante la segunda semana de enero.
El objetivo era entender cómo reaccionaría el suelo toluqueño ante un temblor: qué edificios podrían colapsar o dañarse y cuáles están más expuestos a un posible desastre. Esto lo hacen la mayoría de ciudades que tienen actividad sísmica importante. Sirve para tomar mejores decisiones en puntos de reunión, evacuación y construcción.
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El enfoque estuvo en lugares clave como estaciones de bomberos, instalaciones de protección civil, hospitales y escuelas; es decir, sitios que, si ocurre un sismo tendrían una gran concentración de personas o a los que habría que acudir en caso de emergencia.
Junto con el Dr. Alexis Ordaz, José Ramón Hernández Santana, de la UNAM, y Carlos Huerta, de la Universidad de Puerto Rico, colocaron un aparato especial en 42 puntos de la ciudad para registrar las vibraciones naturales y las causadas por actividades humanas.
¿Por qué se les ocurrió hacer esto si no somos la CDMX?
La respuesta está en los antecedentes. Aunque Toluca no es tan intensa como la CDMX, hablando de temblores, claro. Los sismos en Toluca y en el Estado de México han dejado daños significativos: como el terremoto de Acambay en 1912 y el del 19 de septiembre de 2017. Estos eventos, aunque menos frecuentes, nos recuerdan que, aunque no siempre estamos en alerta, no debemos bajar la guardia.
¿Qué más descubrieron?
El estudio no solo reveló que el norte y noreste de la ciudad son las zonas con mayor movimiento sísmico, en delegaciones como San Cristóbal Huichochitlán o San Lorenzo Tepaltitlán, sino que también detectaron algunos hundimientos cerca de la zona industrial.
La visión del maestro Garatachia es que su análisis sirva para crear un reglamento de construcción específico para la capital mexiquense, y que así no se construyan casas y edificios al aventón, poniendo en riesgo a la gente cuando haya sismos en Toluca. Aunque se necesitan colocar alrededor de 150 puntos de estudio para una cobertura más completa, este proyecto marca un buen antecedente para futuras investigaciones.


