Los amores del Diablo: Historia, gloria y pasión escarlata

En Toluca, el amor no se celebra el 14 de febrero. Se celebra el 12. Un 12 de febrero de 1917, en la Hacienda La Huerta, en Zinacantepec, nació un club que puede describirse con una sola palabra: corazón.

A lo largo de más de un siglo, el Deportivo Toluca ha sido el símbolo de una ciudad que palpita cada vez que el balón rueda sobre la cancha. Con el majestuoso Xinantécatl como testigo, jugadores, directivos y técnicos han ido y venido, pero la esencia permanece: once guerreros vestidos de rojo, custodiando una tradición centenaria.

Experiencia club 1917

Parte de la historia del club

En la historia de los Diablos Rojos han existido amores irrepetibles, de esos que se convierten en leyenda y transforman al club en algo más grande de lo que ya era. José Saturnino Cardozo, Antonio Naelson «Sinha» y Vicente Pereda son nombres que resuenan en la memoria de cada aficionado, artífices de gestas que hicieron vibrar a la afición.

También hubo amores fugaces, esos que encandilaron con su talento pero siempre tuvieron las maletas listas para partir. Iván Alonso, Maxi Araújo y Pablo Velázquez dejaron su huella, aunque su historia con el Toluca fue efímera.

Y, por supuesto, han existido los amores imposibles, aquellos que pudieron ser pero que el destino, la suerte o el dinero impidieron que se escribieran en las páginas del club. Todo hincha escarlata se ha preguntado qué hubiera pasado con Edinson Cavani, Facundo Colidio o Santiago «Morro» García, este último con un desenlace trágico que dejó su historia inconclusa.

Incluso han ocurrido regresos con un ex, esos amores que volvieron con la ilusión de revivir su magia, pero que, a menudo, solo fueron un reflejo desvaído de lo que alguna vez fueron. Leo Fernández, Vicente Sánchez y José Manuel «Chepo» de la Torre encarnaron esa nostalgia que tantas veces envolvió al Nemesio Diez.

Más sobre la historia del club

Anhelando el regreso de la gloria

Pero el romance más grande del club ha sido con la gloria. Dieciocho veces entre ligas, copas y torneos, los Diablos tocaron el cielo desde el infierno, adornando sus vitrinas con campeonatos y llenando de orgullo a una ciudad que se acostumbró a ser el terror de aquellos que veían la marea escarlata acercarse a su área.

El tiempo ha pasado y la mala suerte parece haberse enamorado del Toluca, apareciendo en los momentos más inoportunos para arruinar el reencuentro con su gran amor: los títulos. Pero dicen que hay amores eternos, y el del Toluca con los trofeos es uno de ellos. La espera es larga, pero la afición sabe que tarde o temprano se volverá a escuchar: «¡Toluca es campeón!».

No hay amor sin dolor, y los hinchas lo saben bien. Entre las calles Aurelio Venegas, Morelos Poniente, Felipe Villanueva y Constituyentes, los lamentos se mezclan con la pasión, y entre sollozos, los aficionados renuevan su compromiso con el Diablo, besando el escudo que más los necesita.

Son 108 años de amor. En Toluca, no es San Valentín quien importa, sino Don Valentín. Y este amor irracional cobra sentido cuando suena «El Matador». ¡Feliz aniversario, Toluca FC!

Mostrar Comentarios (0)

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mauris nec diam venenatis egestas arcu sed gravida estna.

Zeen Subscribe
A customizable subscription slide-in box to promote your newsletter
[mc4wp_form id="314"]