La escena se repite cada nevada: razers y camionetas llegan hasta la laguna del Nevado de Toluca, aunque esté prohibido. Parece un abuso reciente. No lo es. El origen está en una decisión tomada hace casi 100 años.
La decisión
A inicios de los años treinta, durante el gobierno estatal de Filiberto Gómez, se trazó y construyó el acceso carretero al cráter.
En 1930 ya se reportaba el trazo; para 1932 el camino llegaba al interior del cráter.
La lógica de la época:
- turismo como progreso,
- infraestructura como presencia del Estado,
- “dominar” la montaña con automóvil.
Entonces, subir en coche era modernidad.
El cambio que llegó tarde
Con los años, el costo ambiental se hizo evidente: erosión, basura, presión sobre las lagunas.
El Nevado fue declarado Parque Nacional (1936) y, más tarde, se prohibió el paso de vehículos hasta la zona de las lagunas. El acceso final debe ser a pie.
La paradoja actual
La prohibición existe, la carretera también.
Cerrar un camino en el reglamento no lo borra del terreno. Cada nevada reactiva la tentación y la impunidad.
¿Quién debe vigilar?
- CONANP (administración del área).
- PROFEPA (inspección y sanción).
- Apoyos estatales y municipales.
En la práctica, la vigilancia es intermitente.
La consecuencia con nieve
La nieve vuelve el suelo más frágil: los vehículos compactan, aceleran la erosión al deshielo y elevan el riesgo. La huella dura más que la foto.
En corto
La polémica no empezó con los razers.
Empezó con una carretera construida en 1932 y una corrección que nunca fue total.
Mientras el camino siga ahí sin control, cada nevada repetirá la historia.



