El Día de Muertos es una de las tradiciones más significativas de México, una fecha en la que el color, el aroma y la memoria se unen para honrar a quienes ya partieron. El altar de muertos o ofrenda es el corazón de esta celebración. ¿Ya sabes cómo armar tu ofrenda este año?

Aunque cada persona puede ponerse creativa al momento de armar su propia ofrenda, algunos de los elementos imprescindibles son los siguientes por su significado:
- Sal y mantel blanco: la sal es símbolo de purificación y evita que el alma del difunto se corrompa en su tránsito entre los mundos.
- Agua: simboliza la pureza y sirve para calmar la sed de las ánimas luego de su largo viaje.
- Velas y veladoras: con su fuego iluminan el camino para que los muertos encuentren su camino a casa.
- Calaveritas: no por nada cada año en la Feria del Alfeñique se venden calaveritas de azúcar y chocolate, ya que estas simbolizan la muerte desde una perspectiva festiva y prehispánica, recordando que la muerte también forma parte de la vida.
- Copal e incienso: con su fragancia, limpian el espacio de malos espíritus y purifican el ambiente para recibir a las almas.
¿Cuándo y a quienes se coloca cada ofrenda por el Día de Muertos?
- Flores de cempasúchil: con su color amarillo representan al sol y marcan el camino de regreso al hogar. Son flores que alegran y guían.
- Pan de muerto: el tradicional pan de temporada sirve para representar la fraternidad y el afecto hacia los seres queridos.
- Papel picado: es uno de los elementos más importantes de la ofrenda al representar al aire, además da color y alegría.
- Comida: aquí puedes colocar los platillos y bebidas favoritas de tus difuntos para darles la bienvenida y un manjar en esta visita.
- Retrato: no olvides poner una foto de tu ser querido, para que sepa que tu ofrenda está dedicada a su persona y te ayude a conservar su presencia y memoria.

Colocar una ofrenda es un acto de amor, memoria y respeto. Cada vela, flor y aroma son una forma de decirles a quienes ya partieron que siguen vivos en nuestro recuerdo. Porque mientras haya quien los recuerde, las almas siempre encontrarán el camino de regreso.



