Entre que la gente entra en pánico porque no hay vacuna y porque sí hay vacuna, pero según las malas lenguas se pueden morir, esto de la espera por la preciosa se está volviendo cada vez más estresante.
Aunque ahora sabemos que Pfizer está casi a la vuelta, todavía hay mucha gente que desconfía de su efectividad e infundadamente se va a negar a vacunarse, hoy con datos de la BBC te queremos desmentir muchos tabús para que cuando sea tu turno de inmunizarte lo hagas con confianza.
No altera el ADN
El temor de que la vacuna podría de alguna manera cambiar tu ADN es una de las teorías que más frecuentemente se lanzan en las redes sociales.
La BBC entrevistó a tres científicos independientes al respecto. Todos dijeron que la vacuna de coronavirus no alteraría el ADN humano. Obviamente, si no es un fármaco mutante.
Algunas de las nuevas vacunas creadas, incluyendo la de Pfizer/BioNTech recién aprobada en Reino Unido, usan fragmentos del material genético del virus -o ARN mensajero- que no es lo mismo que el ADN. Así, el ARN de la vacuna servirá para que el sistema inmunológico detecte la infección del COVID19 y pueda desarrollar anticuerpos contra la proteína específica del bicho que es el problema aquí. Además, ya se demostró que todo lo que tenga que ver con ARN es milagroso y efectivo.
Microchips para todos
A ver, nomás escuchen lo que están diciendo. Esta es más como “conspiración mundial” que otra cosa, pero resulta que por ahí circuló el chisme de que la pandemia del coronavirus es un plan encubierto para implantar en la gente microchips rastreables y que Bill Gates, el cofundador de la empresa de tecnología Microsoft, está detrás de este.
Los rumores se propagaron cuando Gates dijo en una entrevista que a la larga «tendremos unos certificados digitales» que podrían mostrar quién se ha recuperado, hecho la prueba y finalmente si fue vacunado. Pero no hizo mención de microchips.
La realidad está acá. Lo que dijo Gates más bien tiene que ver con un estudio, financiado por la Fundación Gates, sobre una tecnología que podría almacenar los registros de vacunas de alguien en una tinta especial aplicada al mismo tiempo que una inyección. Sin embargo, la tecnología no es un microchip, es más bien como un tatuaje invisible.
Ya nomás queda reír, creemos que hasta Bill Gates se ahogó con su coctel cuando leyó esta locura.
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Tejido fetal, ¿qué?
Hay cosas demasiado enfermas en este mundo y esta es una de ellas. Los chismosos y anti-vacunas andan diciendo que la vacuna tiene “tejido pulmonar de un feto abortado”.
Resulta que el chisme nació que un video en Facebook en un grupo antivacunas. Según lo contenido en el clip el narrador muestra evidencia de lo que contiene la vacuna desarrollada por AstraZeneca y la Universidad de Oxford. Pero el narrador está equivocado: el estudio en cuestión exploraba cómo la vacuna reaccionaba cuando era inyectada en células humanas en el laboratorio. Dúh.
Y entonces la BBC dice “la confusión pudo darse porque hay un paso en el proceso de desarrollo de la vacuna que usa células criadas en un laboratorio, que descienden de células embrionarias que de otra manera hubieran sido destruidas. Esa técnica fue desarrollada en los años 60 y no se abortaron fetos para esa investigación”.
Y en todo caso, las células que se usan para experimentar con la vacuna son creadas artificialmente.
Mejor contagiarse a vacunarse
Vamos a ver. Ya dijeron los sabios que aunque te contagies de COVID19 tu inmunidad se reduce a 3 meses como máximo y, además, te puedes volver a contagiar una y otra vez (si te salvas).Así que no, la vacuna no te va a matar, el COVID19 sí.
Ahora, este asunto surgió de un meme de Drake (seguro ya sabes cuál) que supone que la tasa de recuperación es del 99.97% y sugiere que contagiarse con covid-19 es una opción más segura que vacunarse.
Jason Oke, experto en estadística de la Universidad de Oxford, dice que la tasa de recuperación es del 99%, sin embargo, 100 de cada 100mil personas van a perder la vida al luchar contra el virus. Si a esto se le suma que en cada país el sistema de salud es diferente, esta cifra puede variar.
Concentrarse en la tasa de mortalidad total, o reducir la aplicación de una vacuna a un acto individual, es no entender el propósito de las vacunas, sostiene el profesor Liam Smeeth, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres. Debería verse como un esfuerzo de la sociedad para proteger al prójimo, dice la cita de la BBC.



