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Atrévete a experimentar: la curiosidad la llevó a estudiar las nanopartículas

Atrévete a experimentar: la curiosidad la llevó a estudiar las nanopartículas

Egresada de la carrera de Biotecnología de la UAEMex, y con una maestría y un doctorado en Ciencia de Materiales, María Guadalupe González Pedroza ha encontrado en las nanopartículas una área de oportunidad para tratar distintas enfermedades, como el cáncer de mama, –trabajo que le ha merecido el reconocimiento estatal– hasta el actual covid-19.

 

 

Texto: Karlos Velazquez   /  Fotografía: Victor García

 

 

Originaria de Ixtapan de la Sal, Estado de México, Lupita, como le dice su familia, se interesó desde muy niña por la química. A partir de los recuerdos de su mamá, nos cuenta que en su cuarto tenía una mesita llena de frascos y cortinas con advertencias del tipo “Peligro” o “No se arriesgue”. Ella siempre se imaginó como una gran científica. Más tarde, en una feria de ciencias, decidiría lo que quería hacer el resto de su vida.

 

 

Bueno, imaginen hasta qué punto era clavadísima con la ciencia que la “Fábrica de juguetes” de Mi Alegría le envío un diploma, ¿por qué? Pues Guadalupe tuvo la iniciativa de corregirles una actividad de su juego de química y mandárselas por correo. 

 

 

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Crear o morir

 

Guadalupe recuerda que cuando llegó el momento de hacer prácticas profesionales empezó con pruebas físico químicas de control de calidad, pero siempre supo que podía hacer algo más porque, nos cuenta, siempre tuvo la inquietud del descubrimiento, de aportar algo más y de tratar de encontrar una nueva fórmula que ayudara a mejorar lo ya existente.

 

Esta hiperactividad que la caracterizó desde niña la llevó a encapsular insulina a través del mucílago de tamarindo para la creación de parches de esa sustancia, y así evitar el tortuoso camino de la inyecciones que siempre vio en su abuela; pero también la condujo a interesarse en procesos neurológicos para tratar la esclerosis múltiple, esto, a causa del fallecimiento de su madre.

 

 

 

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Papá ¿Qué es un átomo? 

 

 

Su interés por la nanotecnología, recuerda, es quizás otro producto de su infancia, etapa en la que le interesaban esos microorganismos invisibles a los ojos, pero que están ahí. Esta curiosidad siempre fue impulsada por sus padres Carmelo González y Lourdes Pedroza (Q.E.P.D) quienes supieron canalizar toda su energía hacia sus estudios.

 

 

 

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Hecha de tradición y vanguardia

 

 

 

 

 

Las metas de esta joven investigadora son hacer un postdoctorado en el extranjero, ser parte del Sistema Nacional de Investigadores, establecerse como catedrática en alguna universidad, compartir lo que hasta ahora sabe y llevar las nanopartículas a donde sea que se necesiten.

 

 

 

 

Por sorprendente que parezca, el trabajo de esta doctora en Ciencia de Materiales se debe mucho a la herbolaria, practicada por sus abuelitas y, sobretodo, por su papá.  

 

Aquí es donde la cosa se complica para este entrevistador que tratará de explicar brevemente el proyecto que ha acercado los reflectores a Guadalupe. Ahí va. 

 

La clave de su proyecto radica en las nanopartículas de plata y en las propiedades del extracto natural (cuya fuente es un secreto por ahora), que ya fueron probados en líneas celulares de cáncer, trabajo que Guadalupe realizó durante una estancia de investigación en Granada: “el extracto de la planta estaba matando células cancerígenas y esto combinado con las nanopartículas potenciaban el efecto”, nos cuenta emocionada.

 

El efecto es comparado con el de medicinas que pueden llegar a costar hasta 18 mil pesos y, aunque no se ha hecho un costo de producción riguroso, calcula que las nanopartículas no rebasan los 100 pesos.

 

 

 

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La importancia del extranjero

 

Guadalupe ha realizado estancias de investigación en la Universidad Complutense de Madrid y en Granada, instituciones a las que reconoce las facilidades otorgadas para su investigación. 

 

Durante su estancia en España, por ejemplo, avanzó en 3 meses lo que en México tardó entre un año, año y medio. Específicamente en Granada le otorgaron los reactivos que aquí en México cuestan hasta 16 mil pesos, motivo por el que no es posible adquirirlos: “el gobierno debería invertir en estas áreas de oportunidad que realmente ayudarían al crecimiento económico”, nos dice.

 

En este momento se encuentra en pláticas con la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, para tratar el covid-19 con nanopartículas.

 

 

 

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Agradecimientos

 

Guadalupe agradece a la UAEM y al Conacyt las facilidades otorgadas para su investigación, a su asesor el Dr. Raul A. Morales Luckieque, que le ha confiado sus grupos de investigación, hecho que le ha dado la posibilidad de asesorar y ver a muchos estudiantes crecer y terminar sus estudios. También agradece al Dr. Victor Sánchez Mendieta y a la Dra. Liliana Argueta Figueroa y por supuesto a su esposo César Díaz quien siempre la motiva a seguir adelante.

 

 

 

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