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¿Cómo salió del clóset el orgullo LGBTQ+ en México?

  •  La primera marcha gay se llevó a cabo en 1978, ocho años después de la primera marcha pride en Estados Unidos.

 

Este fin de semana es el más significativo para la comunidad LGBTQ+ pues estamos a menos de un día de celebrar el Pride Day, un día donde el grito por el respeto, la tolerancia y el reconocimiento del amor igualitario inunda las calles, las redes sociales y los medios de todo el mundo.

Y aunque estamos familiarizados con la celebración, ¿tú conoces cómo empezó este movimiento en nuestro país? ¡Aquí te lo contamos!

 

 

 

Los antecedentes del movimiento social

 

 

La primera Marcha del Orgullo en México se realizó en junio de 1978, ocho años después de que se realizó la primera en Nueva York y Los Ángeles, en EEUU, motivada por los disturbios de Stone Wall, una redada policial en el bar gay conocido como Stonewall Inn del barrio neoyorquino de Greenwich Village en junio de 1969.

 

 

En esa época, la homosexualidad estaba condenada por la opinión pública y la poca tolerancia hacia estas preferencias, así, la arbitrariedad de la policía y el maltrato a los jóvenes y adultos, a quienes arrestaban por su orientación sexual, desataron la violencia y se provocó la rebelión.

 

 

A partir de ese momento, se organizaron protestas y los activistas se atrevieron a tomar las calles y se organizaron para promover los derechos de la comunidad LGBT. El año siguiente, 28 de julio de 1970, se organizó la primera marcha de orgullo gay en Estados Unidos.

 

 

La historia de la Marcha de Orgullo Gay de México

 

 

Con el referente directo estadounidense, la comunidad LGBTQ+ de México se atrevió a salir a las calles un 2 de octubre de 1978, congregándose en el Monumento a los Niños Héroes en el Bosque de Chapultepec.

 

 

La marcha de ese entonces no fue por Reforma, pues un escuadrón de policías bloqueaba esta vía de tránsito, sino por la calle paralela, Río Lerma, en la colonia Cuauhtémoc. La meta era llegar hasta el Hemiciclo a Juárez, en el Centro Histórico, pero las autoridades pidieron que cambiaran la ruta. Terminaron en el Monumento a la Revolución, más cerca del punto de partida.

 

 

Desafiantes y entre adrenalina, carteles y consignas como “¡No hay libertad política si no hay libertad sexual!” y “¡Sin libertad sexual no habrá liberación social!” las y los asistentes avanzaban y, quizá sin saber, con sus pasos escribían un nuevo episodio en la vida pública de nuestro país y en la lucha por el reconocimiento de los derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, travestis, transexuales e intersexuales (LGBTTTI+).

 

 

 

 

El número de integrantes de aquella primera marcha fue apenas considerable, ya que en esa época todavía existían las redadas para perseguir a la gente homosexual. Además, los insultos y las burlas predominaron de manera desagradable.

 

 

Al año siguiente sí comenzaron a marchar en la Avenida Paseo de la Reforma. Para el tercer año, se congregaron unas 150 personas y la policía quiso reprimirlos, sin embargo, la gente que solo miraba se les sumó y terminaron siendo más de mil personas.

 

 

 

Durante los años 80 las consignas eran a favor de los derechos y tratamientos dignos para las personas con VIH/Sida, así que la visibilidad de la comunidad LGBTQ+ comenzó a hacerse más evidente.

 

 

Un dato fascinante del movimiento LGBTQ+

 

 

El cartel para la marcha número 41, está inspirado en el baile de los 41, como se conoce a la redada ocurrida en una casa de la colonia Tabacalera en noviembre de 1901, cuando la policía detuvo a 41 homosexuales, la mayoría de familias aristocráticas y algunos vestidos de mujer.

 

 

Nunca se despejó la duda de quiénes habían caído en aquella redada, pero El Popular, una publicación de la época, anotaba que «todos son pollos gordos, algunos riquillos que la portan; criados en paños azules».

 

 

Y una de las cosas más polémicas y wow de este hecho fue que, según las malas lenguas, uno de los detenidos era Ignacio de la Torre, el yerno del presidente Porfirio Díaz. Evidentemente vivimos con la incógnita hasta hoy en día.

 

 

 

 

 

En una crónica sobre este episodio publicada en la revista Letras Libres, el escritor mexicano Carlos Monsiváis relató que, aun cuando los reportes de la prensa insistían en que los detenidos eran 42, al paso de los días la cifra se ajustó a 41, pues por órdenes de Díaz se eliminó a De la Torre de la historia del evento. El poder es el poder, amigos.

 

 

Así, desde entonces el 41 se vio relacionado con los homosexuales y en la Revolución Mexicana, no hubo Batallón, Regimiento o División 41.

 

 

¿Por qué? Bueno, de acuerdo a los medios impresos de la época, esos 41 que fueron encontrados en el “bailecito” fueron obligados a barrer las calles vestidos de mujer. Además, algunos otros terminaron presos en Yucatán.

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