En fin, la hipocresía: los presidentes de México y su historia con el Vaticano

La visita de la no-primera dama al Papa Francisco provocó reacciones diversas debido a la laicidad del Estado mexicano. Sin embargo, evidentemente, no es la primera vez que un presidente de México y, en este caso, una representante de este se encuentra con la cabecilla de la Iglesia Católica en el mundo.

 

 

El primer presidente de México en unir a la nación con el líder de la religión más profesada del mundo, fue nada más y nada menos que el presunto autor intelectual del genocidio de Tlatelolco, y presidente durante la masacre de Corpus Christi, Luis Echeverría.

 

 

El ex presidente José López Portillo demostró su fe y amor, no solo recibiéndo al Papa en el aeropuerto de México, sino invitándolo a dar una misa privada para su madre en los pinos.

 

 

Seguido de este encuentro, (posterior a la caída del sistema), Carlos Salinas tuvo una “reunion de trabajo” con Juan Pablo II.

 

 

Posteriormente, diciéndo que no y luego que siempre sí, el que le dio la despedida al PRI realizó la primer visita a la sede en el vaticano en donde lo esperaba ya Juan Pablo II; Ernesto Zedillo resaltó la “colaboracion respetuosa y leal” entre la Iglesia y el Estado.

 

 

No podía faltar el preferido del vaticano (sarcasmo) el divorciado por el dictamen de Dios, Vicente Fox, fue con su adorada esposa a visitar al obispo de Roma, mismo que los recibió por separado, amablemente festejaron con un gran beso de amor en la Plaza de San Pedro.

 

 

Seguido de estos actos, Felipe Calderón, completamente sobrio tuvo su respectivo encuentro no solo con Benedicto XVI, sino también con el Papa Francisco; y Enrique Peña, figurando como siempre, fue quien por primera vez recibió a un Pontífice en Palacio Nacional, además de evitar que el líder religioso se reuniera con las padres de los 43 normalistas o si quiera se acercara a Ayotzinapa .

 

 

¿Será que hemos tenido una verdadera división Iglesia-Estado?