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Estas medidas podrían salvar al turismo mexicano del colapso tras la crisis del COVID-19

La crisis ocasionada por el COVID-19 cada día está pegando más fuerte. Ya sabemos que los pequeños negocios son los más afectados porque ellos sí dependen del tráfico de visitantes para tener sus ganancias.

 

Pero, ¿te has puesto a pensar cómo le está yendo al turismo en esta cuarentena? Nada más has un conteo de cuántos vuelos han sido cancelados, cuántas playas ya están cerradas…

 

En cada punto turístico de nuestro país las cosas están de cabeza. Los guías turísticos, los empleados en restaurantes, la gente que trabaja en centros arqueológicos, el personal de los yates… Cada una de estas personas ya ha sido descansada indefinidamente porque no se sabe si una vez que la cuarentena acabe el turismo logrará reponerse de la ausencia de los visitantes.

 

No debemos olvidar que México figura como uno de los puntos de atractivo para el turismo durante la Semana Santa y Pascua, el verano y el fin de año.

 

De acuerdo con un estudio realizado por el Centro de Investigación y Competitividad Turística (CICOTUR) de la Universidad Anáhuac, la crisis turística sólo se agravó con el COVID-19, porque desde 2017 el turismo mexicano, en términos internacionales, inició una tendencia de desaceleración que se mantuvo en 2018 y se agudizó en 2019, señala el documento.

 

En este contexto, luego de que entre 2012 y 2017 las llegadas de turistas internacionales no fronterizos crecieron a una tasa media anual de 2 dígitos (10.5%), en 2018 lo hicieron al 3.7% y en 2019 solo al 1.4%. Por ello no es una sorpresa que nuestro PIB turístico como país se volviera decreciente y recesivo, sí, todo esto independientemente de la pandemia.

 

 

 

 

Sin embargo, un 93% —450 mil unidades— del turismo total pertenece a microempresas con menos de 10 empleados que, por obvias razones, no podrán enfrentar la crisis pues difícilmente tendrán el margen para enfrentar sus compromisos fiscales, crediticios y laborales. Por otro lado, las grandes empresas sí sufrirán dificultades debido a la caída de ingresos, la falta de inventarios y los compromisos fiscales que obligarán al recorte de personal, la suspensión de pagos y eventualmente la quiebra, esto de acuerdo al análisis.

 

¿Qué se sugiere para sobrevivir?

 

Crear un plan emergente que apoye a los más de 4 millones de empleados y a las más de 450mil microempresas turísticas. Debe incluir apoyos en el aspecto laboral, fiscal, financiero y de promoción.

 

En el ámbito laboral las empresas tendrían que defender las posiciones laborales permanentes otorgando días solidarios, adelantos de vacaciones, jubilaciones anticipadas y reducciones salariales.

 

En lo fiscal se deben implementar facilidades de pago de impuestos: plazos sin intereses, cancelación de multas y recargos, devolución de saldos cuando proceda y hasta contar con un paquete de estímulos a la inversión.

 

 

Los apoyos para el IMSS o Infonavit harían mucho paro a las empresas y el sector turístico en general.

 

Cuando llegue el momento sería ideal crear campañas de promoción extraordinaria para estar al día con las competencias. Como plus se deben redirigir los recursos captados por el Derecho de No Residente para financiar, nuevamente, la promoción turística del país.

 

¿Tú crees que esto sería suficiente?

 

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