¡Inocente palomita! ¿Por qué celebramos el Día de los Inocentes?

El 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes, la gente acostumbra hacer bromas, difundir noticias falsas o pedir dinero prestado que no pagará. Sin embargo, los orígenes de esta tradición distan mucho del humor que, de unos años para acá, se ha imprimido a esta fecha.

 

La Biblia relata que al enterarse del nacimiento de Jesús, Herodes dijo a los Reyes Magos que él también quería llevar un regalo al recién nacido, que le dijeran dónde se encontraba para ir a adorarlo. En sueños, un ángel advirtió a los magos que lo que el monarca quería en realidad era matar al niño, “así que regresaron a su país por otro camino” dice el evangelio de Mateo (2, 12).

 

 

Otro Ángel también alertó a José sobre las intenciones de Herodes: “levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto […] porque Herodes buscará al niño para matarlo” y por eso él, María y el niño Jesús abandonaron Belén.

 

 

Al darse cuenta, Herodes se enojó, continúa el relato bíblico, y “ordenó matar a todos los niños menores de doce años que había en Belén y sus alrededores” (Mateo, 2, 16), con el propósito de terminar con la vida de otro rey que había nacido en Belén y que para él representaba una amenaza.

 

 

Con el paso del tiempo, esta escena bíblica fue reproducida en el arte sacro y por lo tanto, la difusión de este pasaje aumentó y, al paso del tiempo, se fusionó con “la fiesta de locos”, una celebración de la Europa medieval que también alcanzó el Renacimiento.

 

 

“La fiesta de locos” se enmarcaba en las libertates decembricae que, de acuerdo con Mario González-Linares, se realizaban entre los últimos y los primeros días del año. En dicha celebración se privilegiaban la parodia, las burlas y las bromas.

 

 

Dada la cercanía entre la matanza de los niños (inocentes) en Belén y “la fiesta de locos”, el 28 de diciembre ha pasado a ser, por lo menos en México, el día en el que las bromas están más normalizadas que de costumbre.