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Murciélagos y pangolines, ¿la causa real del coronavirus?

La pandemia ha llegado para quedarse por quién sabe cuánto tiempo. Algunos países se reponen de la enfermedad tras meses de contingencia, en otros, esto apenas comienza. Sea como sea, la situación a comenzado a producir especulaciones del verdadero origen de este caos mundial, de esta manera, ha comenzado a afirmarse que el virus tiene un origen zoonótico (transmitible de animales a humanos).

 

Una de las más recientes afirmaciones fundamentadas es que, al tratarse de un virus zoonótico, podría haber saltado de los murciélagos a los pangolines y de estos a los humanos, pues algunos reportes antes de la catástrofe señalan que hubo un brote de esta sepa en un mercado de Wuhan.

 

Por si esto no fuera poco, de acuerdo a Josh Rogin, columnista del periódico The Washington Post, reportes de funcionarios de la Embajada de Estados Unidos en China alertaron que desde 2018 un laboratorio de Wuhan habría estado haciendo estudios riesgosos de coronavirus proveniente de murciélagos sin contar con las medidas de seguridad necesarias. Estos reportes se basaron en las visitas que varios diplomáticos estadounidenses realizaron al laboratorio. Aunque las pruebas no fueron suficientes para constatar los hechos, la situación llevó a que en 2018 se enviaran científicos con misión diplomática al Instituto de Virología de Wuhan para conocer lo que allí se investigaba. El material revelado era sensible y, entre los documentos, se aseguraba que ahí trabajan con un coronavirus que puede encontrarse en murciélagos, alertando desde entonces que esto tenía “un potencial de transmisión a humanos y de desatar una pandemia similar al SARS”.

 

¿Pero por qué los murciélagos?
De acuerdo con un artículo científico que aparece en el número de febrero de 2014 de la revista Muy Interesante, los murciélagos son una especie que se convierte en un reservatorio de virus que puede causar enfermedades en humanos. En ese mismo número aparece una foto de un murciélago africano en el que los científicos buscaban rastros de coronavirus.

 

Además, un estudio de la Universidad de California en Berkeley ya había concluido que la increíble respuesta inmunológica de los murciélagos a los virus podría hacer que estos se repliquen más rápidamente, de modo que cuando el virus salta a mamíferos con sistemas inmunológicos normales, como el de los humanos, los virus causan un estrago mayor.

 

La infección viral en los murciélagos conduce a una rápida respuesta que separa al virus de las células. Aunque esto puede proteger a los murciélagos de ser infectados con altas cargas virales, alienta a los virus a reproducirse más rápidamente dentro del huésped antes de que se pueda articular una defensa. Esto es lo que le otorga al murciélago la catalogación de reservorio de virus que menciona Muy Interesante y, por lo tanto, se convierten en los principales transmisores de las enfermedades.

 

Por esa razón, no se puede pensar que sea coincidencia que algunos de los peores brotes de enfermedades virales de los últimos años como el SARS, MERS y ébola hayan tenido su origen en los murciélagos. Además, hay que recordar que son los principales transmisores de la rabia.

 

¿Y los pangolines?
Las especulaciones de que estos animales podrían relacionarse con lo sucedido en China tras ser introducidos ilegalmente al país se basan en un artículo titulado “Identifying SARS-CoV-2 related coronaviruses in Malayan pangolins” publicado en la revista Nature.

 

Aunque las similitudes no son suficientes para asegurar estos animalitos están asociados al brote de COVID-19, sí se sugiere que esta especie podría ser un huésped secundario el virus tipo coronavirus. Aunque ya hablamos de que los murciélagos serían el mayor factor contaminante, los pangolines como hospedadores intermedios podrían facilitar la transferencia del virus que provoca la enfermedad del COVID-19.

 

Esta información estaría respaldada en el estudio de Yi Guan, investigador de la Universidad de Hong Kong, quien entre 2017 y 2018 analizó 18 muestras de sangre de pangolines, en 5 se detectaron relación con el SARS-CoV-2. Los virus aislados de estas muestras tienen una similitud de secuencia genética de entre aproximadamente el 85% y el 92% al SARS-CoV-2.

 

Sin embargo, todos los coronavirus de pangolín identificados hasta la fecha carecen de una alteración específica en sus secuencias que se observa en el SARS-CoV-2 humano, lo que pone en duda su papel en la transmisión del nuevo coronavirus en humanos.

 

Con ello, hasta el momento, esta especie se une a los murciélagos siendo las únicas dos especies en las que se ha identificado un coronavirus relacionado al SARS-CoV-2, aunque su transmisión a los humanos aún está en duda.

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