Tres razones para no regalar electrodomésticos este Día de las Madres

Regalos chi2 para mamá de parte de hijxs principiantes y no tan principiantes.

10 de mayo otra vez; los centros comerciales se abarrotan de personas buscando regalos para mamá. Entre iluminados aparadores, enormes estantes, coloridos anuncios y llamativas ofertas se encuentra lo que podría ser el obsequio perfecto.

¿Perfecto? ¿Perfecto para quién? ¿Para mamá o para el estereotipo de que lo debe tener? Si eres hijx principiante o no tan principiante es muy importante saber diferenciar lo que mamá realmente desea, de lo que creemos que necesita.

A ver, vamos por partes, que tampoco somos el Rayo Mcquen…

Durante años el regalo a mamá en su día ha sido todo un tema. ¿Te recuerdas a ti mismx bailando el ratón vaquero en la primaria? ¡A puesto que si!
En tu infancia eso era una de los muchas cosas que mamá merecía: Dabas tu mejor esfuerzo para que saliera bien; y aunque te equivocaras un poco eso a mamá no le importaba, incluso le daba saazóooon al evento jajaja… Pero claro que eso no era suficiente; y es que no podemos olvidar las rifas escolares, o las sorpresas que cada festival tenía para ellas. Descubriendo que cada una de ellas estaba llena de platos, juegos de vasos, cubiertos y hasta una licuadora si eras de escuela nice.


Con esta idea crecimos: «Mamá quiere cosas para el hogar» «Cosas que faciliten su labor» «Mamá merece una estufa».

¡Cuántos errores encontramos en estos enunciados!

Primero: Englobar a todas las maternidades en un estándar al pensar que se dedican única y exclusivamente al hogar, y que por ende eso es lo que necesitan en su día.

Segundo:  Reforzar los roles de género
Y si, aunque seamos la generación que menos lo hace, aún tenemos estragos de nuestrxs antecesores.
Obsequiar una batería de cocina no es un detalle único, es la afirmación de que el lugar mamá es en la casa y que no tiene otras prioridades.

Tercero: Evitar ver a mamá como un ser humano individual, con personalidad única e intereses distintos a sus labores cotidianas.

Regalar estos objetos es demasiado cómodo; Nos ahorramos la tarea de averiguar sus deseos y anhelos, puesto que nos conformamos con la idea de siempre.

Pero, entonces….¿Nunca, nunca, jamás, jamás debo regalar cosas para el hogar?


Piénsalo de esta forma: Eres dentista y llega el día de tu cumpleaños. Sientes ansias y emoción a la vez, tus seres queridxs te llenan de obsequios. Al abrirlos te encuentras con un taladro, una pasta para placas, moldes y demás, pero todo tiene que ver con tu profesión.

Nada que puedas usar fuera. Bye el álbum nuevo de Bad Bunny, o los tenis que querías estrenar.


Una situación similar ocurre cuando regalas estufas y planchas. No son para mamá, son para el hogar y para  cubrir las necesidades de quien habita el espacio… ¿Capisci?
…sin embargo, sí mamá realmente desea ese refri nuevo, o esa flamante licuadora no tiene nada de malo cumplir su antojo, pero siempre es importante cuestionarnos porque la elección de estos artículos entre taaantos en el mercado.

No, no somos mamá, y esto no es un regaño ¿o sí?
Cada mamá es una persona diferente, con intereses, y anhelos distintos. Realmente no cuesta nada comunicarnos y descubrir lo que quiere recibir y las actividades que quiere realizar.


La evolución de las relaciones humanas deriva de la misma comunicación, y no sólo un día al año el esfuerzo de la maternidad merece reconocimiento.
Replantearnos aquellos patrones que tenemos establecidos puede ser complicado pero desecharlos no es imposible.


Mamá te agradecerá ese perfume del que te platicó, no solo por el hecho de que fuera su deseo, sino por lo que implicó el detalle.
Así que esa es la lección del día: Comunicarte con mamá y repensar la base de esta celebración.


¿De verdad mamá quiere una estufa a meses sin intereses o eres tu evitando averiguar sus intereses?