Si este verano buscas una alternativa que combine diversión, aprendizaje y naturaleza, el Parque Ecológico Zacango tiene la propuesta ideal: el Curso de Verano 2025 “Una aventura fuera de serie… viajemos a Zacango”, diseñado especialmente para niñas y niños del Estado de México.
Del 28 de julio al 15 de agosto, de 9:30 a 14:00 horas, este curso promete jornadas inolvidables entre animales silvestres, actividades artísticas y dinámicas enfocadas en el cuidado del medio ambiente.

Organizado por la Comisión Estatal de Parques Naturales y de la Fauna (CEPANAF), con el respaldo del Gobierno del Estado de México, el curso forma parte del programa “Territorios Vivos”, impulsado por la gobernadora Delfina Gómez Álvarez, con el objetivo de sembrar, desde la infancia, respeto por la vida y compromiso con el planeta.

Una experiencia única en un aula viva
Durante el programa, las y los pequeños exploradores tendrán la oportunidad de conocer de cerca especies animales, aprender sobre su cuidado, desarrollar habilidades de trabajo en equipo y fortalecer valores como la empatía, la responsabilidad y la conciencia ecológica.
Zacango no es un parque cualquiera: es un espacio de conservación y educación ambiental donde cada rincón se convierte en una lección viva.

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Inscripciones y requisitos
Las inscripciones para el curso de verano se realizan de lunes a viernes, de 10:00 a 17:00 horas, directamente en el Parque Ecológico Zacango.
Requisitos:
- Copia del acta de nacimiento
- Una fotografía infantil
- Certificado médico
- Carta responsiva (se llena al momento)
- Recibo de pago (a presentar al inicio del curso)
- Lunch, agua, ropa cómoda e impermeable
La cuota de recuperación se destina al cuidado y preservación de la fauna que habita en este espacio natural.

Informes
Para más información, puedes comunicarte al 722 758 11 00 o 722 958 11 11 ext. 148, o escribir al correo [email protected].
Este verano, regálales a tus hijas e hijos una experiencia diferente: aprender jugando, conectar con la naturaleza y crecer con valores.
Porque cuidar el planeta también puede —y debe— ser una gran aventura.


