No se trata solo de una ruta foodie por el Edomex. Se trata de conectar con la tierra, con la historia y con la identidad que habita en cada platillo.
El Edomex te invita a descubrir —o redescubrir— su herencia culinaria a través de tres rutas gastronómicas que celebran los ingredientes prehispánicos, las recetas ancestrales y una manera de cocinar en equilibrio con la naturaleza.
En el marco del Día de la Gastronomía Sostenible, la Secretaría de Cultura y Turismo promueve estas experiencias como una forma de viajar con sentido y saborear con conciencia.
Estas rutas invitan a conocer comunidades, escuchar sus historias y, sobre todo, disfrutar los sabores que las definen.
Ruta Lugar de los Dioses: del maíz al maguey
Inicia la ruta foodie en el Edomex visitando Acolman, Teotihuacán, Otumba, Axapusco, Papalotla y San Martín de las Pirámides, los sabores tienen raíces milenarias.
Los escamoles, chinicuiles y gusanos de maguey son los protagonistas del menú, acompañados de ingredientes fundamentales como el maíz, el frijol, la calabaza y los quelites. Una cocina que honra a los dioses… y al paladar.

Ruta Bellezas del Nevado: el alma en un caldo
En Coatepec Harinas, Ixtapan de la Sal, Tonatico y Villa Guerrero, el platillo estrella es el pepeto: un caldo espeso y reconfortante preparado con elote, chilacayote, legumbres, epazote y carne de cerdo o pollo. Una receta que reconforta el cuerpo y alimenta el alma.

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Ruta Esplendor Mazahua: identidad en cada bocado
San Felipe del Progreso, Villa de Allende, Ixtlahuaca y Atlacomulco resguardan el secreto del mole mazahua, elaborado con chiles secos, ajonjolí, almendras, especias y hierbas aromáticas.
Cada preparación es un homenaje a una cultura originaria que se mantiene viva en sus sabores.

Detrás de cada receta están las manos sabias de cocineras y cocineros tradicionales, guardianes del tiempo, las técnicas y los ingredientes locales. Además de su riqueza cultural, la gastronomía mexiquense promueve prácticas sustentables, el consumo local y el respeto por la biodiversidad.
Con estas rutas, el Edomex no solo presume su cocina, sino que extiende una invitación a comer con intención, viajar con propósito y conocer el corazón del estado… a través de su sabor.



