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Toluca esta de risa

Por: Guillermo González

El stand up llegó a México para quedarse. La viralización en redes de shows de comediantes como Franco Escamilla, Richie O´Farrill y Sofía Niño de Rivera abrió las puertas a un concepto relativamente nuevo en el país. En Toluca “la escena” se abre de la mano de entusiastas cotorrones como Felipe Cambrón, José Coahuila y sus múltiples proyectos. 

Pararse en un escenario a contar chistes y anécdotas que busquen sacar una carcajada es una cosa muy seria. Felipe y Coahuila lo saben. Hay que tantear al público e ir midiendo los límites.

En el stand up se exhiben los comediantes, pero también se exhibe al público que se ríe de su propia realidad. Esta no es una tarea sencilla: para prepararse, ambos comediantes escriben sus monólogos, pero utilizan herramientas como la improvisación y el “cabareteo”, técnica usada para conversar con los espectadores. En escenarios como la Sala Toro, en Toluca, conviven con quienes asisten a sus shows después del año de pandemia que impidió este contacto. 

El micrófono da chance de mandar un mensaje, “permite burlarte del poderoso (como He-Man)” nos dice Coahuila —quien se dedicaba a reportear antes de entrar a este mundo—. 

Citando al tío Ben, en paz descanse, “un gran poder conlleva una gran responsabilidad” y ambos lo saben. Para Felipe, la comedia es amplia, “hay gente que quiere el chiste sencillo y solo quiere desesterarse y gente que le gusta el humor negro”, ir midiendo el agua a los camotes.

La comedia provoca y denuncia, pero también normaliza y legítima discursos de odio. ¿Qué pasa cuando el mensaje no agrada o se cruza esa línea imaginaria y subjetiva de lo políticamente correcto? Pus te cancelan. La “cultura de la cancelación”, en la que se retira el apoyo a un artista, no perdona. Cuando se dice algo que afecta, incomoda u ofende a cierto sector puedes caer en las garras de la inclemencia de las redes sociales que decidirán, cual emperador romano, si tu contenido merece ser difundido o, en algunos casos, hasta censurado. Un debate actual. 

Afortunadamente para este dueto su alcance está muy lejos de los números de standuperos ya establecidos, por el momento no se preocupan tanto, pero ahí la llevan. Sus seguidores crecen poco a poco. Por eso trabajan en iniciativas que incluyen a más comediantes en eventos como  «La Comedia Sixtina», en el que se reúnen seis standuperos locales. 

Fotos: Karlos Velazquez

Como casi todo en la pandemia, Coahuila y Cambrón tuvieron que migrar por un rato a redes sociales. En ellas descubrieron el podcast y crearon el Canal Oculto en el que difunden “Sin Señal, el único programa de comedia de culto” y entrevistan a otros comediantes —como Pam Monstruo, La Pinche Tuza y Macario Brujo—. Este modelo provoca una red de discusión, colaboración y uno que otro porrito de cannabis, de la que son promotores.

Nadie sabe a ciencia incierta qué les deparará el destino, pero lo cierto es que ante nosotros hay una iniciativa local hecha por mexiquenses chingones. 

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