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Carlos Cuenca: un Potro Salvaje lleno de disciplina y carácter

Carlos Cuenca: un Potro Salvaje lleno de disciplina y carácter

Texto: Gabriela Landetta

 

Estudiar una carrera de alta exigencia como es Medicina y al mismo tiempo ser una figura deportiva sobresaliente no siempre es fácil, se requiere carácter, disciplina, fuerza de voluntad y mucha claridad en los objetivos que se quieren lograr.

 

 

Demostrando que alcanzar ese balance no es imposible te contamos sobre Carlos Cuenca, estudiante del décimo semestre de la Licenciatura en Médico Cirujano de la Universidad Autónoma del Estado de México, quien ha logrado combinar los estudios con la pasión por el futbol americano. ¡Y qué mejor que hacerlo en Potros Salvajes de la UAEMex!

 

 

Carlos inició su carrera deportiva en 2012, año en el que ingresó a las filas de los Potros Juvenil y desde 2015 se ha mantenido en las Ligas Mayores, primero como mariscal de campo y luego como receptor.  Aunque tuvo oportunidad de irse a estudiar a otras universidades como la de las Américas de Puebla, nunca dudó que su lugar era en la del Estado de México, por eso para él los colores verde y oro son muy especiales.

 

 

 

 

“Aquí fue donde me desarrollé como jugador, alcancé mi máximo nivel en este equipo con ayuda de todos mis coaches, de mis compañeros, de mis padres”.

 

 

 

Seleccionado nacional por la Organización Nacional Estudiantil de Fútbol Americano (ONEFA) en 2013, 2014, 2017, 2018 y 2019, este Potro Salvaje ha podido desempeñarse en sus estudios y entrenamientos a la par. Eso sí, reconoce que si bien ese reto no es fácil cuando se llega al nivel universitario, sí se puede encontrar tiempo para “hacer todo lo que tú quieres, lo que te propongas. Uno encuentra el equilibrio tarde o temprano, sí es complicado, pero se puede”.

 

 

Carlos está por terminar su servicio social, requisito fundamental para concluir la carrera de Medicina, y luego tendrá que elegir una especialidad. En lo deportivo tiene la opción de jugar en una liga profesional. La encrucijada comienza aquí: la opción es dejar el americano para dedicarse de tiempo completo a su formación como médico.  Aún no lo decide.

 

 

“Para mí el equipo de Potros tiene un significado bastante fuerte, se va tatuado en mi corazón. Es de las cosas más importantes que ya tengo dentro de mi vida”.

 

 

 

Pese a ese gran dilema, este joven tiene muy claro lo que le gustaría dejar como legado a sus queridos Potros Salvajes: desea que sus integrantes tengan un cambio de mentalidad entendiendo que lo éxitos se pueden lograr con lo poco que se tiene, solo así podrán empezar a alcanzar mejores resultados de los que ya se han obtenido. Un ejemplo de ello es, sin duda, el campeonato de 2017.

 

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