Ella es Dafne Almazán y estudiará en Harvard a sus 17 años

[vc_row css_animation=»» row_type=»row» use_row_as_full_screen_section=»no» type=»full_width» angled_section=»no» text_align=»left» background_image_as_pattern=»without_pattern»][vc_column][vc_column_text]Considerada por la revista Forbes como una de las 50 mujeres más poderosas de México, Dafne Almazán Anaya a sus 17 años se convirtió en la mexicana con menor edad de ingreso a un posgrado en la Universidad de Hardvard y aquí te platicaremos un poco sobre ella.

 

A sus 3 años de edad, Dafne ya sabía leer y escribir, a los 8 ya había concluido sus estudios a nivel secundaria, por lo que ingresó al bachillerato, terminando así la educación básica con tan solo 10 años de edad.

 

En Mayo de 2012 ella ingresó a la universidad donde estudió Psicología, convirtiéndose así, en la estudiante universitaria más joven de todo México dentro del Sistema Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), concluyendo sus estudios en Agosto de 2015 a sus 13 años lo que la convirtió también en la psicóloga más joven del Mundo según el registro World Records Academy.

 

Además de dominar 4 idiomas (inglés, francés, chino mandarín y latín); ha participado en conferencias y foros tanto nacionales como internacionales, le han otorgado distintos reconocimientos como el Premio Mujer Tec y el Premio Nacional de psicología.

 

Por si fuera poco y a pesar de dedicar gran parte de su tiempo a estudiar, ella también ha practicado en su tiempo libre diferentes disciplinas como natación, ballet clásico, gimnasia y patinaje artístico sobre hielo.

 

«Yo estudiaba pero también jugaba; aprendí a tocar instrumentos, paseaba a mis perros», afirma Dafne, «Estoy aprendiendo piano, violín, guitarra, canto y teatro». También practica taekwondo y kempo.

 

Así mismo, Dafne explica que muchos niños son mal diagnosticados con Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) pero en realidad «solo es que son más inteligentes».

 

Por el momento, Dafne es el motivo de orgullo no solo de su padre sino del Cedat, y espera seguir desarrollándose profesionalmente «para poder ayudar a los niños, que no sufran y vean que pueden también lograr muchas cosas»

 

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