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Fallece la escritora mexicana Amparo Dávila

Su hija, Luisa Coronel, confirmó que la escritora zacatecana nos dejó el día de hoy a los 92 años.

 

La escritora zacatecana nació un 21 de febrero de 1928 y fue la única sobreviviente entre sus hermanos debido a que su hermano mayor murió al nacer, el siguiente murió de meningitis y el último murió durante su infancia. Estuvo casada con el pintor Pedro Coronel y en su juventud fue asistente del escritor Alfonso Reyes.

 

Amparo Dávila es consideraba una de las mayores exponentes del género fantástico de México y Latinoamérica gracias a Árboles petrificados (1977), obra que le otorgó el Premio Xavier Villaurrutia, y su cuento “El huésped”. Su escritura es comparable con la literatura de a Inés Arredondo, Guadalupe Dueñas, Juan José Arreola y Jorge Luis Borges.

 

Fragmento del cuento «El huésped».

 

 

Aunque su obra no es tan basta como la de otros escritores, a Amparo le fueron suficientes sus pocas publicaciones para consolidarse como un emblema literario que influyó y sigue influyendo a muchos escritores contemporáneos.

 

Dávila es conocida entre las letras latinoamericanas por tratar temas como la locura, el miedo, el peligro y la muerte en sus textos. En sus narraciones todo ocurre entre la fantasía, lo fantasmagórico y lo surreal, de ahí que se le considere una de las escritoras del terror mexicano más emblemáticas e importantes.

 

Los personajes femeninos de sus relatos han llamado la atención de la crítica, peso a que la mayoría de los protagonistas de sus textos son varones. Sin embargo, en ambos casos se destaca tanto lo frustrado de las relaciones interpersonales (noviazgos que no llegan a culminar en casamiento, parejas infelices, matrimonios asfixiados por la rutina) como el deseo ardiente y no satisfecho de contar con una pareja.

 

 

Hace dos años, cuando celebraba su cumpleaños 90, Amparo aseguró estar escribiendo poesía que quería publicar, así como algunas semblanzas de varios lugares, entre ellas de Pinos, Zacatecas, su pueblo natal.

 

Y, como los escritores tienen palabras hasta para la muerte, aquí te dejamos un fragmento de su texto inédito titulado “Semblanza de mi muerte” que parece predecir el día en el que Amparo se iría de este mundo:

 

 

Que no muera un día nublado y frío de invierno

y me vaya tiritando de frío y de miedo ante lo desconocido,

ese mundo de sombras sin rostro que camina siempre a mi lado,

o me aguarda al doblar la esquina

y ese misterio insondable que no logramos develar

y que angustia y perturba la existencia.

Quiero irme u día soleado de una primavera reverdecida

llena de brotes y retoños de pájaros y de flores

a buscar mi Jardín del Edén, mi Paraíso Perdido

y gozar de los frutos de la vid y de la higuera,

el perfume de los cerezos y los naranjos en flor

y el calor del sol que no se oculta nunca.

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