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Ocho pintoras mexicanas que debes conocer

Los lienzos mexicanos van más allá de Frida Kahlo, así que hoy te contamos sobre las pintoras más chingonas de nuestro país. 🎨

 

México es un país lleno de artistas del pincel. Y aunque el nombre de Frida Kahlo es el que tiene más peso a nivel mundial, la realidad es que hay muchas otras pintoras que sobresalieron por su magistralidad al plasmar sus obras en el lienzo.

Sus nombres se vieron opacados por el arte de los pintores muralistas por muchos años, pero nunca está de más recordar a estas maestras de la pintura.

 

María Izquierdo (1902-1955)


 

Fue la primera pintora mexicana en exponer su obra fuera de México en 1930, en el Art Center de Nueva York. Su trabajo muestra el uso de intensos colores y temáticas que incluyen autorretratos, paisajes, naturaleza y muestras claras de surrealismo

 

 

Su obra está incluida en el contexto del arte posrevolucionario y sus pinturas tienen importantes vínculos con el arte de vanguardia, pero relacionados con la mexicanidad.

 

 

María se negó a representar el mestizaje como lo plasmó el muralismo y abrió su propio camino estético contrastando colores brillantes y fuertes con atmósferas sombrías en tonalidades ocres y terrosas.

 

 

Alegoría de la libertad, 1937.

 

 

Celia Calderón (1921-1969)


 

Asistió a la Escuela Nacional de Artes Plásticas y al taller de Francisco Díaz de León para aprender grabado. Recibió una beca del consulado británico para que finalizara sus estudios en la Slade School of Fine Art en Londres. Fue profesora en la Academia de San Carlos y en el INBA.

 

 

Se le reconoce más por su obra gráfica y de grabado, pero su trabajo en óleo y acuarela también fueron excepcionales. Su trabajo de grabado emplea un número de técnicas usado especialmente en litografías. Su obra con acuarelas fue elogiada por el crítico de arte Justino Fernández, considerado el padre de la Historia del Arte Mexicana.

 

 

Sus imágenes consistieron principalmente en personajes populares, enfocándose en héroes mexicanos. Celia llegó a exponer sus piezas de arte en países extranjeros e incluso estuvo en Beijing.

 

La muñeca, 1966.

 

 

Remedios Varo (1908 – 1963)


 

Una de las contemporáneas de María Izquierdo. Remedios nació en España, pero después se naturalizó mexicana. Sus estudios artísticos los realizó en su país natal, fue hasta 1941 cuando se mudó a México. Fue pintora, escritora y artista gráfica.

 

 

Remedios es una de las máximas exponentes de la corriente del surrealismo. Sus pinturas tienen temáticas místicas, mágicas y están plagadas de alquimia, pues le gustaba mucho la ciencia.

 

Creación de las aves (1957).

 

 

María del Carmen Mondragón (Nahui Ollin, 1893-1973)


 

Nieta del general Bernardo Reyes y sobrina de Alfonso Reyes, la Revolución y la persecución política trajeron a su familia a la CDMX.

 

 

Asisitó a la Escuela Nacional Preparatoria donde conoció a Frida Kahlo, su entrañable amiga a quien le dedicó la obra Retrato de Frida frente al espejo (1946).

 

 

Nahui Ollin fue pintora, sí, pero también ejerció como poeta y hasta de modelo. Además, se convirtió en un símbolo feminista muy importante para la época, pues luchó por conseguir el voto de la mujer y la integración de las mujeres indígenas.

 

 

Su obra se inscribe dentro del naíf, caracterizado por la espontaneidad y la ingenuidad. Hizo múltiples autorretratos y recreó imágenes típicas de México como parques, mercados y pulquerías. Otras de sus obras se caracterizan por su erotismo y su exploración de la sexualidad.

 

 

Autorretrato.

 

Aurora Reyes (1908-1985)


 

Su abuelo fue el general Bernardo Reyes, y su tío, Alfonso Reyes, fue un reconocido escritor y filósofo, así que aurora ya traía el arte en las venas. Lo más importante de todo es que ella fue la primera exponente feminista del Muralismo Mexicano, un logro muy grande para la época donde se desenvolvía (Diego Rivera, Siqueiros, Revueltas, etc).

 

 

Hoy en día podemos ver seis de sus murales en la CDMX. Aurora tenía una vena revolucionaria que también se vio reflejada en sus con fervor feminista, por la cual se ganó el apodo de la Magnolia Iracunda. ​ Fundó la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR).

 

 

 

Cordelia Urueta Sierra (1908–1995)


 

Hija del escritor y diplomático Jesús Urueta Siqueiros, Cordelia es conocida por el uso del color y la abstracción sin abandonar la figura humana, por eso se le conoce como la “Gran dama del arte abstracto”.

 

 

Aunque no tuvo una formación artística formal extensa, se consolidó como un ícono de la pintura mexicana. Después de un tiempo en París y Nueva York, regresó a México en 1950 para dedicarse a la pintura, exhibiendo en México y en el extranjero en los años cincuenta y sesenta.

 

Ganó el Premio Nacional de Arte, pero lo rechazó.

 

Pintura de luna, 1952.

 

 

Lilia Carrillo (1930-1974)


 

Lila fue una artista plástica de la Generación de la Ruptura. Recibió una educación artística tradicional en la Escuela de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”. Viajó a París en los años cincuenta y estudió en Academia de la Grande Chaumiére, en donde comenzó a transformar su estilo y a mostrar una cercanía con el informalismo abstracto.

 

 

Expuso por primera vez en la Maison du Mexique en París y luego en 1954 en la colectiva Artistas Extranjeros en Francia. En Europa exhibió su obra y recibió la influencia de las vanguardias, como el cubismo, el surrealismo, el expresionismo abstracto e informalismo abstracto.

 

Luna de silencio, 1961.

 

Leonora Carrington (1917- 2011)


 

No podíamos olvidar a una de las más icónicas mujeres del arte mexicano. Leonora nació en Reino Unido, pero se nacionalizó mexicana. A pesar de una vida tormentosa, su arte pudo expresar su espíritu.

 

 

Pintora, escultora y escritora con un interés por la magia, el folklore y el ocultismo, Carrington se adelantó a su tiempo rompiendo no solo con las reglas sociales impuestas a una mujer de la primera mitad siglo XX, sino también desafiando a las grandes figuras del surrealismo con sus decididas opiniones, talento infinito y espíritu inquebrantable. También fue una figura clave del Movimiento de Liberación Femenina de México en la década de 1970.

 

 

En sus obras abundan los gnomos, duendes, gigantes y fantasmas, producto de su educación irlandesa y del contacto con la mitología celta.

 

 

El mundo mágico de los Mayas, 1963-1964.

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