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Miami Beach amplía la represión contra turistas

La ciudad estadounidense de Miami Beach, invadida por eufóricos turistas en sus vacaciones de primavera, extendió su estado de emergencia para intentar contener el caos, pero líderes comunitarios cuestionan el uso de la represión policial contra una multitud compuesta en su mayoría por afroamericanos.

 

Para algunos, el método no es el mejor luego de meses de protestas contra la violencia policial en Estados Unidos, surgidas después de que George Floyd muriera estrangulado en mayo pasado bajo la rodilla de un policía blanco.

 

(Photo by JOE RAEDLE / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / Getty Images via AFP)

 

«La ciudad de Miami Beach tiene derecho a esperar que los visitantes se comporten de una forma decente, y muchas veces cuando vienen los turistas de primavera, sean blancos o negros o lo que sea, hay un poco de anarquía», dice Retha Boone-Fye, directora de programas de la Junta Asesora de Asuntos Afroamericanos del condado de Miami-Dade.

 

«Pero lo que es distinto es la manera como se trata a los turistas negros», comenta a la AFP.

 

Videos y fotos en las redes sociales muestran mujeres semidesnudas haciendo twerking en los techos de los autos, hombres ofreciéndoles fajos de billetes y una multitud de turistas apiñados codo a codo, bailando sobre los coches, pasando las botellas de mano en mano; además de estampidas, riñas, disparos al aire y choques con la policía.

 

Desde el 3 de febrero se han confiscado 80 armas y se produjeron 1.000 arrestos, 350 de ellos por delitos graves, indica la orden ejecutiva del domingo en la que la ciudad declara el estado de emergencia.

 

En respuesta, la ciudad impuso el sábado un toque de queda nocturno en las calles más turísticas de South Beach, el epicentro de la fiesta en Miami Beach, y ordenó el cierre en las noches de los tres puentes que conectan la isla con Miami.

 

 

Pero estas medidas, que tienen validez de jueves a lunes y se extienden hasta el 13 de abril, no son fáciles de implementar.

 

En las noches del sábado y el domingo, se vieron imágenes de decenas de coches policiales tratando de desalojar a la multitud de juerguistas y, en al menos una ocasión, lanzando proyectiles de gas pimienta.

 

«Sin excusar el comportamiento» de los jóvenes, dice Boone-Fye, «no estoy segura de que eso hubiera sucedido si la multitud hubiese sido predominantemente blanca. (…) Hay racismos sutiles y hay racismos manifiestos».

 

Por ejemplo, se habla mucho menos de Fort Lauderdale, 50 Km al norte, donde los turistas son mayormente blancos. Pero allí también atiborran calles y playas, celebran apiñados lo que perciben como el fin de la pandemia, y protagonizan riñas y al menos un tiroteo que dejó un herido.

 

 

– «Un desafío» –

 

El jefe de policía de Miami Beach, Richard Clements, dijo al canal local 10 que la situación es desafiante porque las laxas restricciones contra la pandemia de Florida atraen muchos más turistas de lo normal, además de las tensiones raciales que se incrementaron el año pasado.

 

«Ha sido un desafío», dijo. «Es una combinación del covid y, sobre todo, como policías estamos lidiando con las reacciones del verano pasado y la situación de George Floyd».

 

Todos los años la multitud es problemática, pero esta vez parece ser mucho mayor de lo normal, algo que el alcalde de Miami Beach, Dan Gelber, relaciona con el hecho de que los turistas que buscan huir de las restricciones impuestas por la pandemia en otros estados no tienen muchas más opciones.

 

«Hay pocos lugares abiertos en el resto del país, o son muy fríos, o están cerrados y además son muy fríos», dijo el alcalde el sábado.

 

También especuló que los precios de los hoteles y de los boletos aéreos, ambos reducidos por la pandemia, y el hecho de que muchos vienen en coche de estados vecinos, contribuyeron a producir este caos.

 

La isla de apenas 92.000 habitantes atrae a 200.000 visitantes y trabajadores todos los días, dijo Gelber la semana pasada.

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