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A Nuria Archundia maquillar con el corazón la llevó a Italia

Texto: Karlos Velázquez

Fotografía: Adriel Mendoza

 

 

Nuria está por terminar la carrera de Cinematografía en la Universidad Autónoma del Estado de México. Este año aplicó para la convocatoria “Castello Errante”, una residencia en Italia que permite la realización de un proyecto cinematográfico. Aunque al inicio nunca pensó quedar seleccionada, de todos modos envió sus papeles. Hoy prepara sus maletas con maquillaje y pinceles porque va a perfeccionarse al otro lado del mundo como make up artist de rodaje.

 

 

Cuando empiezas a platicar con Nuria te das cuenta de que es una de esas personas a las que en verdad les apasiona lo que hacen. El deleite de saber que en ese momento de su vida está en el lugar correcto haciendo lo que le gusta se refleja en sus palabras, en la manera en que habla sobre el cine, sobre su escuela y sobre su familia con la que se siente profundamente agradecida: reconoce el empeño de su hermano para hacer las cosas y el de su mamá y a su papá a quienes les gusta la escultura en madera –ahí puede estar la vena de donde salió su lado artístico–.

 

 

 

Seguir el camino

 

Economía, Relaciones Económicas Internacionales y Negocios son algunas de las carreras que pasaron por su cabeza en los últimos semestres de la preparatoria. En ese entonces no tenía contacto con el medio cinematográfico ni se veía como una estudiante de este arte, pero cuando ya tenía un pie en la facultad de Economía, llegó a ella la convocatoria de la Facultad de Artes Escénicas y con ese hallazgo vino también el de la carrera que hoy está por terminar. Nuria “siguió el camino”, nos cuenta, y así terminó enamorada del séptimo arte y en particular del maquillaje.

 

 

 

El proyecto es lo más importante

 

El cine es trabajo en equipo “y es complicado porque siempre hay muchas ideas y muchas personalidades, lo interesante es aprender a convivir con todas y defender el proyecto, que es lo que nos está uniendo”.

 

Nuria tiene muy claro que lo más importante en un proyecto es seguir practicando y hacer cada vez mejor las cosas en el área que a cada quien le corresponda para que el resultado final sea el más sobresaliente.

 

“Cuando no hay amor y vocación por una actividad es muy poco grato el resultado”

 

 

 

 

De las mejores experiencias en su vida

 

Al preguntarle por lo que había sentido cuando vio su nombre en la lista de seleccionados para la residencia en Italia, Nuria expresó un gran “WOOOW, no lo podía creer”, sin embargo, no todo fue alegría y felicidad.

 

 

Este proceso, nos cuenta, también ha sido de los más complicados que ha experimentado: se esforzó mucho en seleccionar y reunir todo su trabajo, en registrar los documentos que le solicitaban y en revisar mil veces que lo estuviera haciendo de la manera correcta.

 

 

 

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Después de la incertidumbre llegó la emoción por haber pasado la primera etapa. Aun así, todavía le faltaba prepararse para la entrevista en línea. ¡Chan chan chan! Muchas preguntas, mucho nervio, pero ver su nombre en la lista de seleccionados fue el resultado de todo su arduo trabajo.

 

 

 

La pequeña Baktay

 


 

Y claro que tenía que preguntarle sobre sus películas favoritas. Una de ellas es Buda explotó de vergüenza. En ella se narra la historia de una niña llamada Baktay, quien va en búsqueda de la lectura y el aprendizaje en una cultura (Medio Oriente) en la que la educación es exclusiva para los hombres.  En esta travesía, Baktay se enfrenta a muchas situaciones bélicas y a una falta de oportunidades para las mujeres (mientras me está contando esto, Nuria suspira).

 

Esta historia y el hecho de que su directora tenía 18 años cuando la llevó a cabo han marcado la vida de Nuria, quizás porque ella misma se ha convertido, de algún modo y en otro contexto, en una pequeña Baktay que muy pronto se va a Italia.

 

 

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