¿O sea cómo? Japón trabaja en la creación de seres híbridos de animales y humanos

La ciencia avanza a una velocidad descomunal, eso se demostró con el increíble desarrollo de las vacunas COVID19 que están más cerca que nunca. Sin embargo, todavía hay ciertos descubrimientos que nos dejan con la boca abierta y del que te vamos a platicar es uno de ellos.

 

 

Resulta que en el lejano Japón ya hay un científico dispuesto a crear a las “primeras quimeras” reales de animales y humanos, de esta manera el país nipón se ha convertido en el primero del mundo en financiar un proyecto de esa categoría.

 

 

Así, el investigador Hiromitsu Nakauchi quiere dejar que los animales híbridos se gesten, esto solo será posible al inyectar células humanas en embriones animales para dejar que crezcan como cualquier otro hasta concluir su ciclo y tener un nacimiento exitoso.

 

 

Estos seres híbridos persiguen una causa específica: ayudar a las personas que necesitan un trasplante de órganos.  Así, se prevé que en el futuro, los nuevos órganos humanos crecerán en animales sin problema alguno.

 

 

¿De qué animales hablamos?

 

 

Como en cualquier otra prueba los ratones y ratas vuelven a ser los indicados de un experimento debido a su gestación rápida y su reproducción en grandes números.

 

 

Los embriones de ratón+humano deben crecer durante 14.5 días en el vientre materno. El tiempo de gestación de un ratón es de unos 20 días en el útero. Así que a los 14.5 días, un embrión ya está bien desarrollado.

 

 

Hiromitsu Nakauchi planea un experimento similar: los embriones híbridos deben permanecer 15.5 días en la madre. El período de gestación de las ratas es de aproximadamente 23 días. Más tarde, Nakauchi quiere probar la técnica en animales más grandes, como cerdos, por ejemplo.

 

 

Genéticamente programados

 

 

El futuro de las quimeras sería palpable pues Nakauchi ya ha trabajado esto antes y lleva muchos años haciendo investigación en la Universidad de Tokio y la Universidad de Stanford.

 

 

Este científico hizo una prueba similar en 2017: diseñó genéticamente un embrión de rata para que no pudiera desarrollar páncreas, es decir, estaba programado para que genéticamente no ocurriera. El producto no llegó a su fin (él mismo lo interrumpió) pues no tendría caso al faltarle el órgano glandular más importante.

 

 

El científico le inyectó al animal «células madre pluripotentes” (iPS) de un ratón. Las células iPS, de la piel, por ejemplo, son reprogramadas regresándolas a una etapa temprana de su desarrollo. Al igual que las células madre embrionarias, estas pueden volver a desarrollarse en todos los tejidos y órganos. De hecho, el páncreas de rata creció a partir de células de ratón en las ratas.

 

 

Con información de DW.