fbpx

Paparazzi en tiempos de coronavirus

Francois Navarre, dueño de una agencia líder de paparazzi en Los Ángeles, revela cómo padece su industria la crisis sanitaria.

 

Cuando no resulta glamoroso ver una foto más de alguien portando una máscara por miedo al coronavirus (aunque sea una celebridad), el negocio de cazar con cámara en mano a las estrellas en Hollywood ha dejado de ser rentable. “La situación ya era mala”, reveló a The Hollywood Reporter, Navarre dueño de X17, una de las agencias fotográficas líderes de este sector en Los Ángeles. “Pero ahora se ha convertido en algo aún más frágil”.

 

La industria de los paparazzi ya había recibido un duro golpe desde la llegada de Instagram y demás redes sociales. Los famosos comenzaron a preferir ser ellos mismos quienes compartieran sus fotos, capitalizando así mediante contratos publicitarios sus millones de seguidores, en vez de esperar que un extraño hiciera clic y lucrara con su imagen; sin embargo, la crisis sanitaria que tiene en cuarentena a todos Estados Unidos ha puesto a los fotógrafos de este nicho en la lona.

 

 

 

Navarre reveló que, aunque siguen tomando fotos, casi nadie las está comprando debido a que el mercado editorial en Estados Unidos está detenido porque ningún anunciante está invirtiendo. Lo previeron cundo se dieron cuenta que la industria de sus colegas europeos se detuvo desde hace un mes. Además, en este contexto de crisis sanitaria, todas las fotos se parecen y dejan de perder su atractivo comercial.

 

“Hace unos días agarramos a Cara Delevigne con su máscara en el mercado Erewho. Pero sólo puedes fotografiar cierto número de veces a alguien usando una máscara sin que se vuelva aburrido. Y el 90 por ciento de las celebridades las están usando cuando salen, están aprovechando para cubrirse de nosotros de esa forma. La primera vez que tomas fotos así, a la gente le importa, porque es novedoso. Pero la gente quiere ver los rostros de los famosos. Su expresión es importante. Además, las máscaras son muy negativas; la gente quiere escapar de esto, quiere historias felices”.

 

 

Y justamente este material narrativo es lo que escasea en la ciudad de las estrellas. Una foto, según Navarre, que podría ser bien vendida en este momento sería el de alguna estrella de cine que haya escapado a un lugar paradisiaco para huir del virus, o bien, la de alguno subiendo a su avión privado para aislarse en un rincón exclusivo. Y claro, una imagen del príncipe Harry y su esposa Meghan Markle, quien acaban de llegar a vivir a Los Ángeles, pero que eventualmente tendrán que salir.

Post a Comment

A %d blogueros les gusta esto: