Personajes de 31 Minutos como Tulio Triviño, Juan Carlos Bodoque y Juanín Juan Harry
31 Minutos pasó de la televisión infantil a los conciertos, memes, museos y nuevas generaciones de fans

¿Por qué todos seguimos obsesionados con 31 Minutos?

Han pasado más de 20 años desde que Tulio Triviño salió al aire por primera vez y, aun así, 31 Minutos sigue apareciendo en memes, conciertos, exposiciones, playlists y nuevas generaciones de fans.

Lo que nació en Chile en 2003 como una parodia de noticiero infantil terminó convertido en uno de esos fenómenos que crecieron junto con su audiencia sin perder lo absurdo que los hizo especiales.

Fotografías: 31 minutos oficial

Nunca trató diferente a los niños

Parte de su encanto está en que 31 Minutos siempre habló de temas reales sin ponerse solemne. Consumismo, medio ambiente, fama, desigualdad, trabajo, ego y medios de comunicación convivían con chistes ridículos, reportajes imposibles y personajes profundamente imperfectos.

Tulio es egocéntrico, Bodoque es brillante pero caótico y Juanín parece ser el único que realmente mantiene funcionando el canal. Justo por eso, volver a verlo de adulto sigue teniendo gracia.

Sus canciones dejaron de ser “canciones infantiles”

El Ranking Top terminó siendo una de las partes más importantes del programa porque sus canciones sobrevivieron muchísimo más allá de la televisión.

Entre las más populares están:

  • Mi muñeca me habló
  • Yo nunca vi televisión (y luego sí pero después no)
  • Baila sin César
  • Me cortaron mal el pelo
  • Lala
  • Tangananica-Tangananá
  • Señora devuélvame la pelota o si no no sé qué haré
  • Yo opino

Había rock, pop, punk, baladas y electrónica escondidos detrás de letras sobre muñecas, dientes o dramas absurdos. Eso permitió que 31 Minutos diera un salto poco común: de programa infantil a espectáculo musical en vivo, con giras y presentaciones en festivales como Vive Latino y Lollapalooza.

Fotografías: 31 minutos oficial

México lo adoptó como propio

Aunque nació en Chile, México se convirtió en uno de los países donde 31 Minutos encontró una relación especialmente fuerte con el público.

Su llegada a Canal Once y Nickelodeon hizo que Tulio, Bodoque, Juanín y compañía terminaran formando parte de la infancia de una generación mexicana que hoy ronda sus 20 y 30 años.

Y esa conexión no se quedó congelada en la nostalgia: el proyecto ha seguido regresando con conciertos, exposiciones y presentaciones especiales que aquí encuentran público una y otra vez.

Aprendió a existir en muchos formatos

Cuando terminó su etapa más fuerte en televisión, 31 Minutos no desapareció. Simplemente cambió de forma. Ha tenido:

  • Películas
  • Nuevas temporadas
  • Obras de teatro
  • Conciertos
  • Giras
  • Festivales
  • Exposiciones
  • Contenido digital
  • Colaboraciones especiales

Esa capacidad para moverse entre formatos hizo que nunca dependiera únicamente de repetir los episodios originales.

Internet le dio otra juventud

31 Minutos nació antes de TikTok, reels y buena parte de la cultura de memes actual, pero su estructura parece hecha para internet.

Sus frases funcionan fuera de contexto, los personajes tienen reacciones perfectas para memes y muchas de sus canciones duran lo suficiente para convertirse en clips o audios virales.

Eso permitió que personas que nunca lo vieron en televisión llegaran por YouTube, memes o fragmentos compartidos en redes. En vez de quedarse como “el programa de nuestra infancia”, se volvió material reutilizable por nuevas generaciones.

Del museo al Tiny Desk

En los últimos años, el fenómeno volvió a crecer: Museo 31 llevó títeres, escenografías y objetos originales a espacios como el Museo Franz Mayer; en 2025, el grupo llegó al Tiny Desk de NPR y acumuló millones de reproducciones; y en 2026 incluso se presentó en el Zócalo de CDMX.

También sigue produciendo contenido nuevo, como 31 Minutos: Calurosa Navidad, además de mantener sus giras y espectáculos en vivo.

Entonces, ¿por qué seguimos obsesionados?

Porque consiguió una mezcla difícil de repetir: humor para niños y adultos, canciones que envejecieron increíblemente bien, personajes memorables, crítica social sin ponerse intensa, una estética artesanal muy reconocible y material prácticamente infinito para memes.

Pero quizá lo más importante es que creció con su público sin dejar de ser ridículo.

Por eso 31 Minutos ya no es solo un programa infantil de los dosmiles. Es una referencia compartida entre generaciones que todavía puede llenar conciertos, volverse viral y hacer que adultos completamente funcionales canten sobre una muñeca como si les fuera la vida en ello.

Fotografías: 31 minutos oficial


También checa nuestras redes sociales:



Mauris nec diam venenatis egestas arcu sed gravida estna.

Zeen Subscribe
A customizable subscription slide-in box to promote your newsletter
[mc4wp_form id="314"]