Diego Díaz, coreback de Potros Salvajes y Novato del Año de la ONEFA
Diego Díaz fue reconocido como Novato del Año después de su primera temporada como coreback de Potros Salvajes. | Fotografía: Gabriel Zepeda

Potros puso su ofensiva en manos del Novato del Año: él es Diego Díaz

Cuando los coaches voltearon hacia la banca, dijeron su nombre y lo mandaron al campo, Diego Díaz entendió que la espera había terminado. Era su primera temporada en Liga Mayor y los Potros Salvajes de la UAEMéx ya necesitaban de él para armar la ofensiva.

“Ahí fue el momento en donde dije: ‘creo que ya es hoy, es mi momento y a darle’»

Diego respondió a la confianza como coreback titular, formó parte del recorrido que llevó a Potros hasta los cuartos de final de la Conferencia Nacional y terminó la temporada con el reconocimiento de Novato del Año de la ONEFA 2025.

Detrás del premio hay una historia que comenzó mucho antes, cuando todavía miraba los entrenamientos desde fuera y el balón significaba algo tan sencillo como correr, saltar y sentirse libre.

Fotografías: Gabriel Zepeda

Un balón y el ejemplo de su hermano

El primer recuerdo de Diego con el fútbol americano ocurrió durante su infancia, mientras veía entrenar a su hermano en Providencia y jugaba con otro de sus hermanos.

Tenía seis años cuando comenzó a acercarse al deporte. Lo atrajeron el cariño que su hermano sentía por el americano y la hermandad que encontraba dentro del equipo, donde todos compartían el deseo de competir y ganar.

En aquellos primeros juegos, tomar un balón despertaba una sensación que todavía conserva.

“Me sentía feliz, libre de poder correr, lanzar y saltar. Creo que desde ahí sentí mucho amor por tener un balón en las manos”

Su historia como coreback, sin embargo, no comenzó inmediatamente.

Fotografías: Gabriel Zepeda

Diego Díaz no siempre fue coreback

Antes de dirigir una ofensiva, Diego pasó por distintas posiciones. Comenzó como corredor, fielder y corner en Búfalos, y después llegó a Lobos Toluca, donde le recomendaron probar como coreback.

Él mismo reconoce que sabía muy poco sobre la posición. Sus principales referencias eran lo que había visto hacer a su hermano y los consejos que después recibió de él y de varios coaches.

Entre entrenamientos y correcciones fue entendiendo una posición que exige leer el campo, tomar decisiones en segundos y responder cuando el balón pasa por tus manos.

Con el tiempo dejó de ser una recomendación para convertirse en su lugar dentro del equipo.

El salto a la Liga Mayor

La llegada a Liga Mayor cambió el ritmo de todo, pues las jugadas debían salir con mayor rapidez, la intensidad aumentó y las tribunas comenzaron a sentirse más grandes.

Diego también conoció esos nervios que aparecen antes de entrar al campo. Eran “de los buenos”, dice, acompañados por la adrenalina de competir a un nivel que había imaginado desde niño.

La confianza de sus entrenadores terminó de convencerlo de que estaba preparado. Fue elegido para abrir la temporada como titular debido a lesiones de sus compañeros y asumió el reto de conducir la ofensiva auriverde durante su primer año.

El equipo avanzó hasta los cuartos de final de la Conferencia Nacional y su desempeño fue reconocido por la ONEFA. Diego Díaz cerró la campaña como Novato del Año 2025.

Fotografías: Gabriel Zepeda y Ariadna Barrón

Los errores detrás del reconocimiento

La primera temporada también dejó descuidos como intercepciones innecesarias, balones sueltos y decisiones que ahora observa y analiza como aprendizaje.

Diego no intenta borrarlas de su historia. Las reconoce como errores de novato que hoy le permiten trabajar para reducir las fallas y terminar cada partido satisfecho con lo que hizo en el campo.

Recuerda especialmente tres rivales. Ante el TEC Querétaro disputó su primer encuentro como titular; contra Búhos sintió que cayó mentalmente y no consiguió recuperarse; frente a Cancún, uno de los equipos más fuertes, terminó con la sensación de que pudo haber dado más.

Esos partidos explican una parte del jugador que busca construir. El reconocimiento no llegó porque su temporada fuera perfecta, sino porque logró responder mientras aprendía a competir en una categoría nueva.

Un premio para su familia y su abuela

Cuando habla del nombramiento como Novato del Año, Diego dirige el mérito hacia casa.

El reconocimiento está dedicado a su novia, a su familia y especialmente a su abuelita que lo cuida desde el cielo. Detrás quedan las horas de estrés, los entrenamientos que comenzaban temprano o terminaban tarde, el descanso reducido y los compromisos familiares a los que no siempre podía asistir por uno deportivo.

“Ha valido la pena, totalmente”

También permanecen los recuerdos que no aparecen en las estadísticas: los viajes en camión, las noches en hoteles, las bromas con el equipo y la convivencia con veteranos que disputaban su última temporada.

Son momentos que, según Diego, solamente se viven una vez.

La vida del coreback cuando se quita el casco

Fuera del campo, Diego estudia y sostiene una rutina que lleva años perfeccionando, aunque cuando le preguntan cómo consigue organizarla, responde entre risas: “ni yo sé”.

Por la mañana va a la escuela. Al salir prepara su comida, después se traslada al entrenamiento y, cuando finalmente regresa a casa, revisa si tiene tareas pendientes.

Sus días avanzan entre clases, trayectos, prácticas y trabajos escolares. Es una vida movida, pero mantener la mente ocupada también se ha convertido en parte de su equilibrio.

Bajo el uniforme de coreback y del reconocimiento nacional continúa un estudiante universitario que todavía debe llegar a casa a cumplir con la tarea del día siguiente.

Fotografías: Gabriel Zepeda

Diego Díaz quiere dejar su propio nombre en Potros

El Novato del Año fue el comienzo, no el lugar donde Diego quiere quedarse.

Todavía contempla varios años con los Potros Salvajes, pero la huella que espera dejar en su equipo es la de una persona honrada y honorable, que disfruta del deporte, que siempre ríe, que entrega todo dentro del campo y que representa con orgullo los colores de la UAEMéx.

Sobre todo, quiere demostrar que su historia no se quedó en una gran temporada de novato.

Aquel niño que comenzó siguiendo los pasos de su hermano ahora sostiene el balón de los Potros Salvajes. Lo que haga con él durante los próximos años apenas empieza a escribirse.

AJAS


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