Cada año, el primer miércoles de mayo, se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental Materna, un día para reflexionar más allá de los posts lindos en redes o las frases romantizadas como “mamá nunca se cansa” o “mamá todo lo puede”.
La realidad es que sí se cansan, sí dudan, sí sienten miedo y sí necesitan ayuda. Aunque muchas veces son vistas como Wonder Woman, las mamás son humanas. Detrás de cada sonrisa puede haber noches sin dormir, preocupaciones económicas, dudas sobre si lo están haciendo bien o incluso una lucha interna contra la ansiedad y la depresión. Por eso es tan importante hablar de salud mental materna y visibilizar lo que muchas sufren con la llegada de un bebé.

¿Qué impacta en la salud mental materna?
La psiquiatra Alexia Camuñas explica que la salud mental materna se ve afectada por factores como:
- Cansancio y falta de sueño
- Cambios hormonales
- Duelo por la pérdida de un bebé
- Conflictos familiares o económicos
- Soledad
- Traumas pasados
- Idealización social de la “madre perfecta”

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Estas cosas pueden provocar síntomas como tristeza, irritabilidad, miedo, culpa, dificultad para vincularse con el bebé, fatiga extrema o pensamientos negativos. Ellas pueden necesitar atención profesional, redes de apoyo y, sobre todo, un entorno empático que entienda estos retos.
¿Qué podemos hacer como sociedad?
Escuchamos, no juzgamos; repartir las tareas de cuidado o echarle la mano a tu amiga, mamá o pareja que acaba de tener un bebé; promover el descanso, el ejercicio, una alimentación sana, y sobre todo, hablar abiertamente de salud mental materna. Ninguna mamá debería sentirse sola
Cuidar la salud mental materna no es un lujo ni un capricho: es una necesidad. Porque si bien el amor de mamá parece inagotable, ella también necesita espacios para recargarse, sanar y sentirse acompañada.



