Bien dicen que el que persevera alcanza, sin embargo, todos tenemos formas distintas de esperar.
Con estrategias opuestas y una cordialidad intermitente, por fin, después de tres encuestas el Instituto Nacional Electoral (INE) anunció al ganador de la dirigencia de “La esperanza de México”.
Mario Delgado, nuevo líder nacional, mantuvo la calma después de la segunda encuesta, en la que, por el mínimo de puntos, se posicionaba por debajo de Porfirio Muñoz Ledo, pero, al declararse empate técnico, Delgado aplicó el “recorramos el país” y “trabajemos en las cámaras”… mientras que Muñoz Ledo, como fiel defensor del llamado fraude electoral del 2006 señaló de ilegítimo el empate técnico, quiso tomar protesta y descalificó el trabajo del INE, sin embargo, a ambos le tocó tomarse tiempo.
Días pasados, Mario Delgado anunció su positivo a covid-19, por lo que Muñoz Ledo, como buen contrincante, le deseo una pronta recuperación. Pues, si le pasa algo, evidentemente no tendría sentido la demanda que interpuso ante la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales.
Delgado, amablemente, le ofreció un espacio dentro de la organización a su contrincante, quien unas horas después de que el INE diera a conocer los resultados, rechazó las cifras y llamó a la militancia a hacer lo mismo, calificando su derrota como la compra de la política por el dinero. Por lo cual, podemos deducir que no aceptó el ofrecimiento ni los resultados.
Ahora, solo queda esperar la toma de protesta del ganador de 48 años (menos de lo que Muñoz Ledo lleva en la política) y, sobre todo, las acciones que emprenderá Porfirio, “No nos han ganado de manera alguna, en nosotros, en toda la militancia, reside la decisión final”, dijo ¿Habrá sido amenaza?



