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Un ecosistema sano podría evitar pandemias

De acuerdo con la ONU un ecosistema diverso puede frenar la propagación de patógenos, de ahí que a pesar de que cada año, desde hace medio siglo, se celebre el Día de la Tierra, en 2020, y en plena pandemia, esta conmemoración tenga más sentido que nunca.

 

 

Y es que en Programa Para el Medio Ambiente, de la Organización de las Naciones Unidas, se señala que el covid-19, además de representar un riesgo para la salud y la economía, es un riesgo para la diversidad biológica, algo paradójico, pues su conservación es elemental para frenar la rápida propagación de patógenos: “cuanto más biodiverso es un ecosistema, más difícil es que un patógeno se propague”. Sin embargo, las actividades humanas han alterado el medio ambiente y uno de sus efectos más importantes de cara a la propagación del covid-19 es la destrucción de zonas de amortiguamiento naturales, las cuales separan a los humanos de la vida silvestre.

 

 

La devastación de estos límites ha creado puentes para que los patógenos pasen, con mayor facilidad, de los animales a las personas, como sucedió con este virus, que en México ya ha contagiado a casi diez mil personas.

 

 

La contaminación plástica de los mares que pone en peligro la vida marina, el uso de automóviles y la generación de gases contaminantes, así como la deforestación de los espacios forestales y la ganadería extensiva, el consumismo, la producción masiva de cosas innecesarias, los hábitos alimenticios son sólo algunas de las muestras de prácticas humanas que han contribuido al deterioro de la Tierra.

 

 

Los efectos de estas acciones afectan a las personas con menos recursos y, además, amplifican su vulnerabilidad.  Para resumir: es el comportamiento humano lo que pone en peligro al humano, concluye Fernando Valladares, profesor del Museo Nacional de Ciencias Naturales en España.

 

 

Valladares, en “Si no sanamos el clima, volveremos a enfermar”, coincide con la ONU al afirmar que la biodiversidad es un escudo ante los virus; opina también que ni los sistemas sanitarios ni las fuerzas de seguridad del Estado brindan la protección que da una naturaleza sana y rica en especies. Este profesor no repara al decir que la prisa que tenemos por volver a la realidad es ilusoria ya que volver a la “normalidad” cuanto antes, significa volver a la realidad que nos trajo aquí.

 

 

Aunque desde 1968 el senador de Wisconsin, Gaylord Nelson, ya buscaba concientizar a las personas acerca de la importancia que tienen conservar la biodiversidad y el equilibrio en los ecosistemas, así como sobre lo necesario que es, en general, cuidar el planeta, lo cual llevó a la institución del día de la Tierra, es necesario reconocer que no se ha logrado el objetivo y que esta pandemia podría ser una de las consecuencias de no hacerlo.

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