El inicio de un nuevo año generalmente puede resultar atractivo para realizar ciertos cambios,
Hacer ejercicio, comer más saludable y viajar, son algunos de los propósitos que más escuchamos en enero, pero ¿qué pasa cuándo esas metas no se cumplen? La pregunta del millón, que finaliza en una gran problemática.
Los cambios y todos los estigmas sobre ellos, nos envuelven en una especie de espiral de positividad que nos consume.
¿Cuál es la causa? Parece que solo pensamos en tener experiencias buenas, y dejamos de lado las vivencias y sentimientos que catalogamos como negativos, sabiendo que también forman parte de la vida.
Múltiples acciones han cobrado fuerza para obtener solamente cosas positivas. Ejemplo de ello es la manifestación, y demás métodos para lograr nuestros objetivos que, últimamente se han vuelto tendencia.
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En redes sociales, televisión, y demás medios observamos la desesperación intensa por tener un buen año, un 2023 exitoso, en el que únicamente tengamos alegrías. El optimismo abunda en todos lados y, sin pensarlo, vamos tras el. Sin embargo, observar solo una parte de todo el paisaje, en este caso, la parte «buena, bonita y sana» se puede convertir en positividad tóxica.
¿Y qué es exactamente la positividad tóxica? Según The Psychology Group, la sobregeneralización excesiva de un estado feliz y optimista en todas las situaciones. Así, que, como cualquier otra acción realizada en exceso, cuando la positividad es utilizada para evadir la experiencia humana general, se vuelve algo tóxico.

Aferrarnos. a una sola idea de como deben funcionar nuestros procesos o metas, nos orilla a la negación, minimización y, por supuesto, la invalidación de los sentimientos genuinos.
A diario estamos bombardeados de contenido que nos alienta a seguir adelante a pesar de las adversidades, pero ¿qué pasa cuando no se puede? ¿Realmente es tan sencillo como lo pintan? La respuesta es no, y puede variar según la experiencia individual, pero en realidad la complejidad de los problemas emocionales va más allá
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Según la OMS se estima que aproximadamente 280 millones de personas en todo el mundo tiene tienen depresión.
No pasa nada si alguna mañana de este 2023 despiertas con mal humor, sin ganas de mirarte al espejo, o no quieres hacer ese deporte que prometiste practicar diario.

Esta bien sentirse «mal». Las emociones solo existen y no deberían ser catalogadas como algo positivo o negativo. El peso de ello está en como las manejamos. ¿Realmente te das ese espacio para sentir?
La experiencia humana integral está formada por altas y bajas, y todas las piezas son parte del rompecabezas: algunas son más pequeñas, otras un poco más grandes y otras pasan desapercibidas; de eso de trata la vida, de encajar las partes necesarias para completar el aprendizaje.
Es cierto que la positividad es necesaria para salir adelante y mirar la vida de otro modo, pero en una medida justa. Abusar de el puede llegar a frustrarnos, porque las cosas no salen como deseamos. Inluso nos puede alejar de la realidad,
Es importante identificar el contenido que consumimos y no dejarnos llevar por el.
Pedir ayuda si es necesario y hablar acerca de nuestras emociones.




