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Benedicto XVI se convierte en el papa más anciano de la historia

(AFP). A sus 93 años y casi cinco meses, el alemán Benedicto XVI se convirtió el viernes en el papa más anciano de la historia, un récord discutible ya que renunció al cargo en 2013.

 

 

Entonces fue el primer papa en dimitir en siete siglos, tras ocho años de pontificado socavado por una profunda crisis, cuando se aprestaba a cumplir los 86 años.

 

 

Benedicto dejó el pontificado al argentino Jorge Bergoglio, diez años más joven, que se convirtió en el nuevo y único papa en ejercicio, y tomó el nombre de Francisco, sin cifras romanas.

 

 

Nacido el 16 de abril de 1927, Benedicto XVI destronó el viernes –aunque con el título inédito de papa «emérito»- al italiano Léon XIII, fallecido a más de 93 años en 1903, según cálculos del diario del episcopado italiano  Avvenire y de la revista Famiglia Cristiana.

 

 

«34.111 días al servicio de Dios, del mundo y de la comunidad eclesiástica», precisa Famiglia Cristiana.

 

 

¿Puede el bávaro Josef Ratzinger, con su estatuto de papa retirado, formar parte de tales clasificaciones? se preguntaban no obstante algunos vaticanistas.

 

 

El récord de edad de Benedicto XVI debe también ser relativizado por otra razón: los expertos subrayan que la edad de los papas es poco fiable si nos remitimos a más de 1.400 años en la historia.

 

 

Quien poseía hasta ahora el récord, León XIII, un aristócrata italiano nacido el 2 de marzo de 1810, es sobre todo conocido por haber escrito la primera encíclica dedicada a problemas sociales.

 

 

A diferencia del corto pontificado de Benedicto XVI, el italiano dirigió la Iglesia católica durante más de 25 años, llegando al respecto en tercera posición detrás de Pío IX (1846-1878, es decir 31 años) y Juan Pablo II (1978-2005, 26 años)

 

 

El papa «emérito», recluido en un monasterio del Vaticano con su secretario particular y atentas religiosas, a menudo en silla de ruedas para desplazarse, se ve cada vez más debilitado en sus apariciones. Autor de un centenar de obras, el papa emérito no está sin embargo disminuido intelectualmente, según su entorno.

 

 

Pese a su muy reducida movilidad, viajó a Baviera en junio de  2020 para visitar a su hermano enfermo, Georg, de 96 años, a quien estaba muy unido y que falleció diez días después de su visita, el 1 de julio. Ambos fueron ordenados sacerdotes el mismo día, en junio de 1951.

 

 

Una dolorosa enfermedad

 

 

El papa emérito padece una erupción cutánea facial, que afecta a la mitad derecha de su rostro, y se trata de «una enfermedad muy dolorosa pero no mortal, según monseñor Georg  Gänswein, su fiel secretario particular alemán. Pero la enfermedad genera «dolores que no desearía a mi peor enemigo», agrega el secretario.

 

 

Joseph Ratzinger enseñó teología durante 25 años en universidades alemanas, antes de ser nombrado arzobispo de Munich, convertirse durante otro cuarto de siglo en el estricto guardián del dogma de la Iglesia en Roma, y finalmente ser papa durante ocho años (2005-2013), antes de devenir un insólito pontífice «jubilado».

 

 

Su revolucionaria renuncia fue una decisión personal causada por sus declinantes fuerzas y no a la presión de escándalos, había asegurado Benedicto XVI en un libro de confidencias aparecido en 2016.

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