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Diana y Gabriel, cuando el amor te lleva a París

Por: Diana Lara Cuadros

Uno creería que Tinder es solo para salir del apuro, sin embargo, a veces sus caminos nos pueden llevar demasiado lejos. A mí, por ejemplo, me llevó a París. 

Hace casi dos años, en pleno apogeo de la cuarentena por covid-19, conocí por Tinder a mi novio, Gabriel, quien vive en París. El mundo da muchas vueltas, y en ese torbellino de locura, él cayó en México; pero luego, pasado el tiempo, sin más ni menos me fui directo a la ciudad de las luces para verlo. Honestamente nunca me sentí atraída por la capital francesa, todo lo que sabía eran puros clichés de las películas de amor que veía, nunca pensé que iba a vivir una experiencia así.  


El viaje

Un vuelo directo puede costarte de 12 mil a 25 mil pesos viajando con Aeroméxico o AirFrance, —hay otras opciones más baratas de vuelos, pero muchas veces hacen escala en Estados Unidos, lo cual puede convertirse en un problema si no tienes visa—. Para entrar a Francia solamente necesitas tu pasaporte y tienes un límite de estancia de 90 días, que incluye todo el Espacio Schengen (Europa). 

Una vez que llegas al aeropuerto Charles de Gaulle, puedes tomar un taxi o Uber a París que cuesta 50€ —algo así como mil 100 pesos—; la opción más económica es tomar el RER (tren) por el que pagas 10€ —equivalente a unos 250 pesos— y que te deja en el centro de París en 40 minutos, aproximadamente. El boleto del metro cuesta 1.90€ —45.56 pesos— que tiene validez nada más para un trayecto. 

Ahí te va un tip: para desplazarte por toda la ciudad con más facilidad, te conviene comprar la tarjeta Paris Visite que cuesta 38,35 € —916.50 pesotes— y que tiene una duración de 5 días. Puedes usarla siempre que la necesites. 


También París

Mi novio creyó que para salir de lo habitual, me interesaría ir a conocer el barrio chino antes que la Torre Effiel. Este barrio se encuentra en el sector XIII, uno de los sitios que se reconoce con mucha facilidad debido a sus edificios y construcciones muy altas —que no resultan muy habituales en París—. Estar aquí es olvidarte un poco de que te encuentras en París, pues en esta zona abundan los restaurantes, tiendas, pastelerías y hasta súper mercados asiáticos. 

En la ciudad hay muchos museos que puedes visitar. Si quieres recorrerlos todos, te conviene adquirir la tarjeta Pass Musseum Paris, que te da acceso a todos los museos y cuya vigencia dura 2,4 o 6 días. 

Probablemente querrás ir a los lugares más famosos y sí, claro que no puedes perdértelos. Para que no te falte conocer ninguno, te recomiendo que te levantes temprano y primero visites Notre Dame, Museo de Louvre —436 pesos—, Jardín de las Tullerias, El Obelisco de Luxor, Campos Elíseos y el Arco del Triunfo. Cuando anochezca, ¡ve a la Torre Eiffel! 

Todas estas atracciones se encuentran cerca una de la otra por lo que tu recorrido será continúo. 

¡Cuidado con la comida! En el trayecto vas a encontrar muchos restaurantes que pueden resultar muy caros y no todos valdrán la pena —aunque depende de tu presupuesto—. Si no llevas tanto dinero, la mejor opción es hacer un picnic en el Jardin de Tullerias, mientras te comes una baguette con jamón blanco, pepinillos y mantequilla, ¡el bocadillo popular parisino! Los ingredientes los puedes comprar en cualquier super. Así le hicimos Gabriel y yo.  

Si alguna vez viste Amélie, amarás este lugar: Montmartre, un lugar de encanto. Al llegar tendrás la sensación de estar en un pequeño pueblo de París —debo decir que sin la mano de mi novio, todo lo vivido no habría sido igual—. Aquí también hay una gran variedad de restaurantes y en la Plaza de Tertre encontrarás pintores haciendo retratos. 

Sin duda alguna uno de los sitios que más esperaba conocer es el Palacio de Versalles. Para ir debes tomar el tren que cuesta 4€ —algo así como 96 pesos—. Por la entrada pagarás 18€ —436 pesos—, si solo quieres visitar el interior del castillo y 20€ —483 pesos— si también quieres conocer los jardines. Debido a la inmensidad de este sitio, si quieres recorrerlo todo en un día, comienza tu visita desde temprano. 

A un lado del jardín de Luxemburgo, está uno de mis lugares favoritos —y aquí les va un poco de romanticismo, aunque no lo pareciera—: el Panteón de París. 

El día que llegué, Gabriel y yo bebimos una botella de champagne frente al Panteón —¡¡qué románticos!!—; luego decidimos visitar la cúpula donde tienes una de las vistas más lindas de la ciudad. 

Las mujeres y hombres más ilustres de Francia están en el Panteón de París: hay desde políticos hasta científicas, como Marie Curie, cuyo féretro se encuentra encapsulado por una placa de plomo debido a que su cuerpo estaba muy contaminado por la radiación. 


Sinfín

Uno de los sectores con más vida en París es la famosa Rue Mouefftard, una de las calles más viejas de la ciudad. Si te gustan las crepas, aquí podrás encontrar una variedad inmensa de ellas; también hay bares y restaurantes de todos los países. 

No puedes irte de París sin probar su repostería. Te recomiendo las tartas de frambuesa, las tartas de limón y, bueno, el pan de chocolate y croissant, ¡clásicos! Aunque seguramente todos te darán mucho antojo. Otra recomendación para comer comida clásica francesa es Chez Gladines, un restaurante auténtico, alegre y accesible. Eso sí, siempre es más bello compartirlo con el amor. 

Cerca de la casa de Gabriel está la Butte Aux Cailles, un barrio lleno de restaurantes y cafés en sus pequeñas y empedradas casas, gente que decide encontrarse en las esquinas que forman las paredes verdes, donde los artistas plasman sus creaciones y donde pareciera que el tiempo no pasa. 


París tiene muchos lugares que descubrir, podría seguir contando esta historia que no acaba, lugares más, lugares menos, pero siempre acompañada de Gabriel.  

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