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Dieta vegana, ¿la mejor opción para frenar las emisiones CO2 y salvar al planeta?

Frente a las problemáticas ambientales que enfrentamos en el mundo entero, uno de los hábitos alimenticios que más se han popularizado es el de la dieta vegana, esa tendencia que erradica de forma definitiva cualquier producto de original animal, incluyendo, por supuesto, el huevo, las carnes, las cremas, los quesos y algunos otros productos que seguramente nos fascinan.

 

 

Pero, ¿ser vegano es la mejor opción para salvar el planeta y reducir considerablemente nuestra huella ecológica, así como las emisiones CO2?

 

 

Primero debes saber que la producción de alimentos genera el 25% del total de los gases de efecto invernadero y dentro de esas emisiones el 14% son específicamente por alimentos de origen animal.

 

 

Los datos de la Universidad de Carolina Davis (UC Davis), dicen que, por ejemplo, una porción de:

 

Carnes de res emite 330gr de CO2

Pollo emite 53gr CO2

Pescado emite 40gr CO2

Verduras emite 14gr CO2

Leguminosas emite 2gr CO2

 

Tomando en cuenta este desglose, las dietas veganas o vegetarianas pueden tener un impacto hasta 5 veces menor al de una dieta carnívora.

 

 

Por otro lado, una de las investigaciones de la Universidad de Oxford dio a conocer que el eliminar la carne y los productos lácteos de la dieta podría reducir la huella de carbono de un individuo hasta en un 73%. Si se multiplica eso por 7.600 millones de personas que habitan la Tierra, el cambio es mucho.

 

 

Los investigadores también descubrieron que si todos directamente dejaran de consumir carne y derivados de origen animal -como huevos, lácteos o miel de abeja-, la cantidad de tierra de cultivo necesaria se reduciría en un 75%, o sea que podría ahorrarse un área equivalente al tamaño de los Estados Unidos, China y toda la Unión Europea combinados.

 

 

El estudio de la universidad de Oxford fue publicado en la reconocida revista Science y es uno de los más completos disponibles hasta el momento sobre los efectos dañinos que la agricultura y la ganadería moderna tienen en el medio ambiente. Tanto así que se incluyen datos de 49 mil granjas de 119 países diferentes.

 

 

«Una dieta vegana es probablemente la mejor manera de reducir su impacto en el planeta Tierra, no solo los gases de efecto invernadero, sino la acidificación global, la eutrofización, el uso de la tierra y el uso del agua», dijo Joseph Poore, autor principal del paper. «Es mucho más importante dejar de comer carne que reducir el uso de aviones o comprar un auto eléctrico», agregó.

 

 

Claro, también hay variaciones cuando se trata de seleccionar el tipo de carne según su origen, pues los ganados alimentados con pastizales naturales utilizaban 50 veces menos extensión de terreno que los que se crían en tierras deforestadas.  En equivalencia, esto puede producir 12 veces menos las emisiones de gases invernadero, pero, si esto se compara con el costo ambiental que lleva el producir proteínas de origen animal como la soya o las leguminosas, la diferencia todavía sigue siendo abismal.

 

 

 

 

 

Otros datos del impacto ambiental de la ganadería

 

 

De acuerdo con el documental Forks Over Knives, un trabajo de Lee Fulkerson de 2011 sobre la dieta vegetariana:

 

  •  Se requiere 10 veces más cantidad de energía de combustibles fósiles para producir una caloría de alimentos de origen animal que para producir 1 caloría de origen vegetal.

 

  •   Desde los años 70, se ha destruido el 20% de la selva amazónica y el 80% de esta área despejada ahora la ocupa el ganado.

 

  •    Los cereales que consume el ganado mundial alimentarían a 8.700 millones de personas.

 

  •     Con casi 1.000 millones de personas desnutridas en todo el mundo, usando sólo una porción de los cereales con los que se engorda al ganado, se podría alimentar a todas aquellas personas que pasan hambre.

 

¿Veganismo como única solución?

 

 

No, en definitiva, el veganismo no es la única opción para reducir nuestra huella de emisiones, lo que sí nos falta es estar mejor informados sobre el origen de los productos que consumimos.

 

 

Otra alternativa es consumir productos procedentes de ganadería sostenible. Las cifras del informe de la FAO estiman que la adopción de prácticas sostenibles en ganadería podría reducir hasta un 41% sus emisiones de metano.

 

 

 

 

 

La UC Davis también propone que si el veganismo no es lo tuyo puedes implementar una dieta mediterránea ya que incluye alimentos de origen vegetal, pescado y pollo. Además, con eso se obtienen casi los mismos beneficios que con la dieta vegana.

 

 

La dieta promedio del mexicano tiene mucho en común con la mediterránea, solo necesitamos modificar el consumo de proteínas. El consumo de pescado o pescado un par de veces a la semana y el de la res y cerdo de forma incidental al mes podría cambiar el mundo.

 

 

 

Fuentes:

IG: @ecofakers

Science

UPF.

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