Nehos pinta letras con aerosol durante la creación de una pieza de graffiti
Fermín Núñez, conocido como Nehos, entiende el graffiti como una práctica en constante transformación | Fotografía: Mariana Zambrano

Mutar para avanzar: Nehos y las letras que nunca se quedan quietas

Para Fermín Núñez, también conocido como Nehos, un artista tiene que seguir transformándose, probar otras formas de crear, incorporar elementos y ponerse nuevos retos. Todo esto forma parte de una búsqueda que atraviesa su proceso de creación en el graffiti. Para él, su arte se trata de algo “mutante”, de observar cómo su propuesta evoluciona sin perder su esencia, ni la del graffiti clásico.

La misma premisa sigue la elección de su nombre artístico: Nehos. La identidad surgió como un proyecto de marca personal mientras estudiaba la carrera. Según cuenta, el nombre viene de la palabra griega “νέος” (neos) y para él representa la necesidad de reinventarse constantemente.

Un creativo siempre tiene que estar reinventándose y proponer cosas nuevas.

En su caso, esa transformación empieza con las letras. Los 26 signos del abecedario pueden ser los mismos de siempre, pero las posibilidades de darles forma, color y significado siguen creciendo con cada dibujo y cada muro.

Fotografía: Mariana Zambrano

Las letras tienen posibilidades infinitas

Fermín recuerda que a los cinco o seis años ya se pasaba todo el tiempo dibujando. Sin embargo, el graffiti llegó a su vida alrededor de los diez u once, y con ello una fascinación que todavía guía su trabajo.

Ahí me enamoré de las letras y ya no paré.

Lo que encontró en ellas fue la posibilidad de trabajar una misma materia de maneras distintas. Una letra puede cambiar de proporción, combinarse con otros elementos o adquirir otra intención a partir de los colores y las formas.

“A pesar de que tenemos un número finito de caracteres, las letras en sí son infinitas.”

Esa libertad explica buena parte de su interés por el graffiti, pues cada composición le permite explorar una propuesta nueva, incluso cuando el punto de partida sigue siendo una letra que ha dibujado muchas veces.

Su trabajo, cuenta, incorpora elementos con el paso de los años. Le gustaría reunirlo algún día en una línea del tiempo para observar cómo fue cambiando desde sus primeras piezas.

La calle como escuela

Fotografía: Mariana Zambrano

Cuando habla del corazón de la cultura urbana, Fernín piensa en la calle: en las vivencias, las personas y los aprendizajes que ocurren fuera de una institución.

La calle te enseña también valores, te enseña a superarte a ti mismo.

Para él, esas experiencias pueden convertirse en una base para desarrollar una disciplina. En su caso, la gráfica es el medio que le permite trabajar con lo aprendido y darle una forma propia.

Su manera de entender el graffiti está ligada a ese entorno. Las letras, los muros y los encuentros con otras personas forman parte de una cultura que se construye también a través de experiencias compartidas.

Por eso, al hablar de su participación en encuentros como Meeting of Styles y Dirty Walls, destaca el intercambio cultural entre colegas. Formar parte de esos espacios le produce alegría por la oportunidad de convivir con otros artistas y conocer sus propuestas.

Reinventarse es proceso cotidiano

La búsqueda de ideas nuevas lleva detrás toda una rutina. Nehos dibuja todos los días y observa las tendencias y las maneras de pintar en otras partes del mundo.

Mantenerse informado le ayuda a encontrar referencias y conservar ideas frescas. A esa exploración le suma los retos que él mismo se plantea para seguir desarrollando su estilo.

El cambio también se pone a prueba al llegar a un muro. El espacio disponible le exige tomar decisiones rápidas y claras: cómo distribuir la composición, adaptar las letras y trabajar con la pintura.

Estos criterios, aunados a la limpieza, el manejo del aerosol y la adaptación al espacio, además del flow, el estilo y la propuesta gráfica de cada artista son parte de las aspectos sobre los que se evalúa su disciplina en una competencia.

Todo esto demuestra el trabajo que implica llevar una idea del dibujo a una superficie distinta.

Nuevos lugares, otras miradas 

La pintura también le ha permitido conocer otros lugares, culturas y personas. Nehos nos contó con entusiasmo sobre esas experiencias que lo acompañan en la creación y amplían su visión gracias a lo que encuentra a través de ellas.

En la entrevista cuenta que obtuvo un pase para competir en Kardo, una competencia en Rusia, mediante un proceso de selección en línea. Explica que los participantes presentan un video, reciben una puntuación de los jueces y los mejor ubicados avanzan a la final.

Para él, esa oportunidad ya representa un premio.

“Es un gran orgullo que algo que muchas personas podrían considerar un hobby pueda trascender fronteras”.

Ese recorrido se suma a lo que disfruta de pintar: los encuentros y las posibilidades que aparecen a partir de su trabajo.

Fotografía: Mariana Zambrano

Cada muro, una nueva versión

Si Nehos tuviera que elegir su momento favorito del proceso, tendría que ser cuando elige el muro y comienza a pintar:

Me olvido de todo.

Frente al muro se encuentra con todo lo que ha aprendido y evolucionado: las ideas, las referencias, las experiencias, la calle y lo que ha aprendido de nuevas culturas y otros artistas. Cada pieza creada representa la suma de un todo.

Su arte mismo es un recorrido que plasma la mutación y la evolución de su arte. Si pudiera mirar atrás, y reconocer esas transformaciones, lo haría, pero lo mientras Fermín, o Nehos, continúa dibujando, incorporando elementos y buscando nuevos retos.

Las letras con las que empezó todavía tienen otras formas por tomar.

AJAS


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