A calles de distancia se escuchaba el rugido de la afición del Toluca. 21 días pasaron desde que en las mismas calles, se festejaba un 4-0 sorpresivo en casa, esta vez fue distinto, Toluca FC pierde 2-0 contra el América y el silencio se apodera de la ciudad.
Con aún más alegría que nervio en el ambiente, la afición choricera no abandonó al equipo de sus amores. Se percibía un olor a taquitos con un toque de incertidumbre sin perder la fe.
La porra del ave se dio cita en el Cosmovitral para llegar al Nemesio, escoltados por seguridad, evitando el encuentro entre aficiones rivales.
Los del infierno se pusieron a rezarle a sus deidades; Cardozo, Vicente Pereda, Christante… 11 padres nuestros y rosario en mano, hasta el más ateo optó por volverse creyente por 90min.
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¿Y el Toluca de temporada regular?
El partido comenzó con mayor iniciativa por parte del cuadro local, llegada tras llegada la portería se ponía caprichosa y evitaba el retumbar del estadio al grito de gol.
Entre murmullos la afición buscaba mantenerse con la frente en alto, aunque la esperanza se diluía conforme los segundos sentenciaban un fracaso más.
Empezó el segundo tiempo y esos 2 goles que tan fáciles habían sido en otros encuentros, ahora se veían tan lejos como la ansiada 11.
Al 49′ la suerte se vestía de amarillo y colocaba el 3-0 global en una jugada desafortunada de Marcel Ruíz. Con los ánimos bajos, caía el cuarto con un zapatazo de Henry Martin, el Toluca FC pierde 2-0 contra el América y le dice adiós a este torneo.
















Revive la victoria en la jornada 17
¡Sin bajarse del barco, diablo!
Hoy se vivió una derrota más, otra decepción que se une a la lista de ilusiones que se quebraron en el césped mexiquense.
A ti, aficionado del Toluca, no pierdas la esperanza. Las victorias más dulces son como el vino, saben mejor con el paso de los años. Jugadores y técnicos pasaran por el club, pero la afición es la que no se va y será la que más se merezca la victoria cuando al fin la gloria se pinte de rojo.
El sueño sigue y algún día todo valdrá la pena, sólo el tiempo dirá cuándo.



